En la tardecita de hoy una importante cantidad de alumnos cortaron la mitad de la calle frente al Centro Universitario (calles 9 y 110) para manifestarse contra un estudiante de Ingeniería a quien una alumna de Humanas denunció por haberla manoseado hace dos meses en un colectivo Dumas Cat cuando viajaban a Santa Rosa. Hicieron una clase abierta con un profesor de Educación Sexual.
“El abusador era estudiante de Ingeniera y ella se lo volvió a encontrar anoche, y todo estos meses estuvo sintiéndose incómoda, incluso acosada por esta persona, hasta que el día de ayer llamó al hermano, se armó un tumulto y a partir de ahí tomó estado público el miedo que tenía y decidimos solidarizarnos con su dolor”, afirmó Ezequiel Kozack, presidente del Centro de Estudiantes que convocó a la manifestación.
Afirmó que la chica no había denunciado porque tenía miedo, “porque seguía sufriendo el acoso en la facultad”, incluso indicó que iba a las clases de Filosofía, cuando no le correspondía. En el face, quienes convocaban a la manifestación, afirmaban que allí el hombre se masturbaba.
Cuestionó a las facultades de Ciencias Humanas e Ingeniería porque “tenían conocimiento del caso y no tomaron ninguna medida” y la persona “sigue dando vueltas por la facultad” (el estudiante fue normalmente a clase y desconocía que los improperios que se habían gritado lo tenían como blanco, ver nota aparte”.
Se le consultó con qué autoridades de la universidad habían hablado sobre el tema pero respondió con evasivas diciendo que «algunos profesores sabían». Y reconoció que ellos, como Centro de Estudiantes, también se habían enterado anoche, cuando ocurrió el tumulto. «Cuando pasó esto del abuso en el colectivo, la compañera no sabía que era estudiante de la universidad, entonces se le genera una situación de violencia y se lo cuenta a algunos compañeros y tengo entendido a algunos profesores pero las autoridades no reaccionan.
Kozack afirmó que “vivimos en una sociedad en que el abuso hacia las mujeres es cotidiano, quizás no de manera tan violenta como el que sucedió esta vez, y que genera todo este miedo, pero sí es un abuso cotidiano que se da en la calles, en las relaciones de pareja, en los femicidios, en la trata de personas y todo esto genera una cultura que propicia que estas cosas estén sucediendo. Por eso, nos alegra que nos podamos juntar para problematizar estas cosas.”.
Cuando se consultó si desde el Centro de Estudiantes habían hablado con la denunciante, respondió que no, pero que una amiga dijo lo que le pasaba y que un compañero estudiante había hablado con los padres y confirmado la cuestión del miedo.