El fiscal adjunto Damián Campos solicitó al juez de Audiencia Fabricio Losi una pena de un año de prisión en suspenso para Matías Romero, el joven acusado de haber atropellado a la inspectora de tránsito María Eugenia Valdez el 10 de febrero de 2012. El miércoles se leerá la sentencia.
La inspectora en una foto de archivo de infopico.com
El fiscal además solicitó que se le apliquen por dos años reglas de conducta como fijar domicilio, someterse al cuidado de un Patronato de Liberados y si el informe médico acreditara su necesidad y eficacia, realizar un tratamiento psicológico. Pidió que se lo condene por lesiones graves dolosas, es decir haber provocado en forma intencional lesiones que tardaron más de un mes en curar.
Por su parte, el defensor oficial Walter Vaccaro afirmó que no quedó acreditado el dolo del imputado por lo que pidió la pena mínima correspondiente a lesiones culposas.
Cabe recordar que la inspectora estaba en un operativo de tránsito en calle 19 entre 10 y 12, el 10 de febrero de 2012, en el último tramo de la jornada laboral, cuando ocurrió la agresión, al pedirle la documentación a Matías Romero, que estaba en una moto. El joven no pudo presentar papel alguno y, cuando Valdéz le informó que el ciclomotor iba a quedar retenido, el joven se exasperó.
Según el relato de la inspectora intentó calmarlo pero el muchacho puso la rueda de delante entre medio de las piernas de Valdéz, y el vehículo en marcha. La mujer sacó la pierna para darse a la fuga y le gritó que no saliera en contramano. Según testimonios, el joven le respondió que la iba a pasar por encima, aceleró y la tiró al piso. La agente de tránsito cayó rompiéndose el cartílago interno de la rodilla.
Y comenzó para ella un difícil camino en su vida. Como había una lesión previa en ese lugar, la ART la dejó sin cobertura y no pudo trabajar durante 7 meses. Durante ese tiempo, su sueldo de bolsillo que pasaba los 6 mil pesos se redujo a 2.800 pesos, según indicó, ya que dejó de cobrar un promedio de 30 horas extras mensual, el adicional especial por tarea de riesgo y el presentismo.
Además debió pagar una psiquiatra particular porque su salud psicológica se deterioró y el SEMPRE recién a los meses le autorizó la práctica médica. Antes del accidente había sacado un crédito en el Banco de La Pampa y con la reducción drástica de sueldo mantener la casa se le hizo cuesta arriba.