La santarroseña Mónica Acosta dio otro paso a la historia esta madrugada, en su ciudad y ante un gimnasio de Estudiantes repleto. Fue en su desafío más exigente como profesional. Derrotó, en un match de resultado ajustado, a la inefable Alejandra Oliveras, quien después de conocer el fallo de los jurados (los tres, Béliz, Flecha y Codutti, dieron 96-94 para la pampeana), exigió la revancha. “La voy a matar a trompadas en la próxima”, tiró la visitante. En su rincón estuvo Amílcar Brusa, una leyenda de este deporte.
Oliveras fue la prueba más difícil para la pampeana que logró sacar ventajas recién en el tramo alto de la pelea. En el primer asalto la campeona estuvo reservada y probó el desafío que plantearía la visitante, de mucho ataque, sostenido, aunque sin demasiada precisión.
Cuando se cerraba el segundo asalto, Oliveras llegó ahora sí con claridad y sacó una pequeña ventaja, cuando Acosta nuevamente se mostró replegada y sin ideas. El síndrome del sueño de los asaltos iniciales es el que le sigue afectando y mucho a la pampeana que reaccionó en el tercero. Aprovechó la desprolijidad de la jujeña en el ataque y empezó a frenarlo con su jab de izquierda. El público empezó a responder cuando La Gata se adueñó del ring.
Pero nuevamente Oliveras sacó rédito mediante la desprolijidad. Lo estéticamente feo del boxeo le daba dividendos. Y en el cruce, en la corta distancia, siempre salía vencedora.
Locomotora, después de cinco rounds, estaba sorprendiendo como una verdadera guerrera que vino a buscar su porción de pan. Desorientada, Acosta jugaba al cambio de golpe por golpe, un plan riesgoso y peligroso.
Nada nuevo en el sexto episodio. Mucho respeto tenía la santarroseña, que lucía atada por la contendiente que tenía que sortear para demostrar de qué estaba hecha.
En el séptimo asalto las cosas empezaron a cambiar. Y la pelea comenzó a tener un giro favorable a la anfitriona, quien boxeó los dos minutos, finteó y hasta contragolpeó. Con ese manual no había cómo perder la pelea. Se llevó el round, el mejor en toda la noche, se agrandó en el octavo y en el noveno rompió el equilibrio. Sabiéndose vencedora, jugó con sus golpes y el público, mientras Oliveras, en su mundo, gastaba sus últimos cartuchos que, al menos esta vez, no alcanzaron. Había hecho demasiado la jujeña como para intentar entorpecer la fiesta, y Acosta más que nadie, lo tuvo bien claro. Pero a las reinas hay que desbancarlas y de momento La Gata tiene ganas de gozar un rato largo con un par de cinturones que, en su categoría, la pintan como la mejor de todas.
Las complementarias
En las peleas complementarias Roberto Cafre (1-4-0) le ganó por KOT4 a Damián Guzmán, quien debutaba. Luis Rubén Acuña (5-0-0, 3 Kos) venció por KOT 1 a Juan Muñoz, mientras que en una gran pelea, Nelson Pilotti (6-0-0, 2 Kos) prolongó su condición de imbatido al superar a Rodrigo Escasena (5-6-2).
Claudio Suárez (0-1-3) fue superado por Javier Trejo (3-0-0), en fallo dividido. En otro gran combate, Luis Rueda (7-0-0, 4 Kos) noqueó de manera impecable a David Giménez (5-7-1, 2 Kos) con un cross de derecha y cuando estaba abajo en las tarjetas. Fue a los 56 segundos del tercer capítulo.
fuente: El Diario