La violencia en sus diferentes formas, supone un atentado contra la dignidad e integridad física y moral de las personas, y en consecuencia, una grave e intolerable violación de los derechos humanos.
La recuperación de la víctima de un abuso o de violencia familiar, necesita de una toma de conciencia de toda la sociedad en relación a las construcciones de género que aún hoy, contribuyen a crear sentimientos de culpa y de vergüenza en las personas afectadas. Un hecho que inhibe a muchas mujeres, a denunciar lo sucedido.
Este es uno de los motivos por el cual los Fiscales de la Segunda Circunscripción Judicial Carlos Salinas, Ana Laura Ruffini, Héctor Aberásturi, Ivana Hernández , Alejandro Gilardenghi, Carlos Diego y los Fiscales adjuntos Maximiliano Boga Doyhenard, Nelda Mendiburu y Oscar Blanco, convocaron a una reunión a autoridades municipales de la zona norte de la Provincia e integrantes de las áreas de desarrollo social, en el marco de la implementación del nuevo Código Procesal Penal, a partir del 1 de marzo próximo .
Plantearon la importancia de la intervención coordinada y la necesidad de acordar el procedimiento para garantizar una protección adecuada (policial, judicial, sanitaria, psicológica y social) a las víctimas, evitando soluciones parciales.
Los presentes coincidieron en consignar que una característica de la víctima cuando acude en busca ayuda, es una gran mezcla de sentimientos. La misma mujer a la que le cuesta creer que le pasó, manifiesta hasta culpa y vergüenza, mezclados con sentimientos de bronca e impotencia. Luego comienza a revelar cambios de conducta que se relacionan con el episodio y así, comienza a mostrar una tendencia a recluirse y le cuesta hablar del episodio.
La experiencia del trabajo en casos de violencia revela que la persona afectada presenta numerosas secuelas negativas a nivel físico, psicológico y comportamental a corto y largo plazo; y que los hechos de violencia se instalan con tanta fuerza en la vida de la víctima, que llegan a convertirse en el elemento más difícil de manejar su presente.
Como una forma de ayudar a superar las fuertes huellas psicológicas y emocionales de una persona víctima de un delito de abuso o violencia familiar, los fiscales señalaron la necesidad de coordinar la utilización de los recursos judiciales y comunitarios para brindar una atención integral; y lo que resulta más importante, trabajar para que esas personas encuentren funcionarios y profesionales dispuestos a ayudarlas y puedan confiar en la asistencia que reciben.