El Movimiento por los Derechos de las Mujeres y Tamboras del Viento piden que la Justicia intervenga en los casos de violencia de género entendiendo que se desatan en situaciones de extrema desigualdad naturalizadas por una sociedad machista. Estas inequidades se expresan en opresión, subordinación, discriminación, violencia, abusos. Es solo en ese marco que se debe analizar el caso judicial que tiene como acusada a Romina Ragonese y atender las situaciones de cada una de las mujeres que se anima a denunciar violencia machista.
A través de un comunicado de prensa, los movimientos sociales también denunciaron un grave caso de connivencia policail con un violento. Las mujeres dijeron textualmente: «Como dijimos en mayo del año pasado a través de un comunicado de prensa, “lo que le sucedió a Romina Ragonese se puede encuadrar en este contexto de desigualdad y vulnerabilidad por su condición de mujer, pobre, joven y desamparada. Sufrió y sufre violencia de género, institucional, simbólica, psicológica y física desde pequeña. De grande siguió sufriendo los avatares que vivir en la calle le deparó.
Por ser mujer, además, sobre ella se ensañó lo peor de una cultura machista que considera el cuerpo femenino como un objeto más y que por ello fue víctima de maltrato, violación y humillaciones. En medio de ese infierno, no contó con la protección que el estado está obligado a brindarle como víctima. Es sabido que había denuncias radicadas contra Maximiliano Pérez por violencia y nada se había hecho”.
Por otra parte, en el Movimiento y Tamboras seguimos recibiendo con mucho más frecuencia a mujeres desesperadas que no encuentran en los organismos del estado la respuesta a su necesidad de salir del círculo de la violencia. Nos sentimos impotentes y preocupadas ante el peligro de ser mujer y sin recursos económicos en esta sociedad. Uno de estos casos lo hacemos público por el grado de connivencia que demostró la policía con el violento.
El pasado 26 de febrero, una joven mujer acudió a nosotras a solicitar la contención, acompañamiento y resguardo que el Estado no le brindó.
El domingo 16/02 a las 15,30 en un departamento del barrio Malvinas se hizo presente la policía de la comisaría 3era. Acudió al llamado de los vecinos que oían a esta joven gritar y pedir auxilio desesperadamente ya que su ex pareja, con frondosos antecedentes, la estaba golpeando y amenazando de muerte.
Al llegar los efectivos fueron atendidos por el hombre quien en un tono de complicidad les dijo “si me llevás, me dejás re pegado”, ya que tiene antecedentes muy graves y estaba terminando de cumplir una condena en suspenso.
Se fueron los efectivos y dejaron a la mujer encerrada en la casa pidiendo auxilio a través de la ventana y viendo cómo se iban quienes la tenían que proteger.
Al día siguiente el violento volvió y la cortó con una cuchilla y le cargó un arma en la cabeza. La mujer se animó a radicar la denuncia. Recién se logró detenerlo el jueves ya que el hombre sabía que lo buscaban porque la policía avisó en la municipalidad (lugar donde trabaja de pintor).
En medio de estos hechos, un policía se comunicó con nosotras pidiendo ayuda para la joven ya que no sabía si iban a largar a este hombre en el transcurso de la semana y era consciente de que no pueden darle la seguridad que la mujer necesita.
Como mujeres organizadas sostenemos que estas situaciones demuestran una vez más la urgente necesidad de un refugio para las mujeres víctimas de violencia. Un espacio íntimo, donde haya profesionales que asesoren, defiendan y contengan a las mujeres. Porque en nuestra localidad vemos una campaña desde las instituciones gubernamentales en las que se alienta a las mujeres a denunciar y luego ¿qué?.
Exigimos al estado que se implemente en su totalidad la ley 26.485 para erradicar la violencia machista, que garantice la defensa a las víctimas y que se comprometan todos en frenar esta escalada de violencia hacia las mujeres.
Y a la Justicia que resuelva los casos judicializados desde una ineludible perspectiva de género, que es nada más y nada menos que entender que existe una situación de desigualdad de derechos entre varones y mujeres que extrema la vulnerabilidad de la mujer.