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Juicio a Ragonese: “no tenía opción para evitar otra violación”



En la segunda jornada del juicio que se sigue contra Romina Ragonese por la muerte de Maximiliano Pérez se escucharon los testimonios de dos vecinas dos médicos forenses y un bioquímico de criminalística. El psiquiatra afirmó que la mujer hizo un acto de defensa ante lo que iba a ser una nueva violación en el seno de su relación de pareja y que no contaba con alternativas para salir de la situación de extrema violencia.


La primera es declarar fue la vecina que llegó en primer lugar al lugar del hecho. Relató que fue la mamá de Pérez quien le pidió que llamara a la policía, solicitud que cumplió rápidamente. Luego entró a la casa donde se desató la tragedia y encontró a la joven mujer haciéndose cargo de lo que había hecho, matado a su pareja. Dijo, además, que cuando se iba detenida por la policía, le pidió que se hiciera cargo del bebé.

Luego declaró la mamá de la primera testigo. Coincidió en el relato con su hija aunque aclaró que no había entrado a la casa ya que se quedó con la progenitora de Pérez conteniéndola. Afirmó que no se habían escuchado gritos ni discusiones y que parecían una parejita sin problemas de convivencia.

En tercer lugar declaró el bioquímico de Criminalística Daniel Paolicchi. Tras la realización de los análisis correspondientes arribó a la conclusión de que tanto Ragonese como Pérez estaban altamente alcoholizados. Él tenía un nivel de más de 1,9 de alcohol en sangre y ella 1,88 gramos de gramos litro/sangre (como comparación sirve conocer que para manejar una moto no se permite más de 0,2).

El abogado defensor Agüero preguntó si semejante nivel de alcohol en la sangre no producía inconsciencia de los actos, y Paolucchi afirmó que no podía aseverarlo ya que depende de la masa corporal y otros factores. Hay que recordar que Ragonese pesaba menos de 40 kg. al momento del hecho.

Luego declaró el médico forense Graciano Masó que explicó que la causa de muerte de Pérez fue la herido punzocortante que le propinó Ragonese. Describió además las heridas propias de una situación de defensa que el hombre tenía en la mano, un brazo y una ceja.

También se refirió al informe sobre Ragonese, ya que fue revisada por él. Describió los hematomas que la joven presentaba en un ojo, en el cuello y otras partes del cuerpo y el extenso corte en el pecho. Además, se refirió al estado de angustia que presentaba la mujer.

El último en declarar fue el psiquiatra forense Marcos Koncurat. Afirmó que la acción de Ragonese fue un acto de defensa por lo que sabía que iba a volver a suceder: una nueva violación. Sostuvo que la joven era víctima de maltrato físico y sexual y que la única salida que percibía era la desaparición del hombre. No tenía herramientas para salir del círculo de violencia.

Relató que las violaciones habían ocurrido en otras oportunidades, y que el maltrato era constante. Indicó que la forma en que había actuado era la única que encontró para salir de la situación.

Además afirmó que en el momento del hecho se encontraba en un estado de emoción y que tiene amnesia lacunar por la situación de violencia y por la violación que iba a sufrir nuevamente.

En la audiencia de hoy se descartaron los cinco testigos que proponía la querella, ya que renunció la semana pasada a representar a la familia Pérez. Y los tres que debían viajar desde Buenos Aires no lo hicieron. Se espera el testimonio del hermano de Ragoneses y de la madre, Pascualita Nuñez González, para el día jueves.

El debate continuará el día jueves a partir de las 9 horas.