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La realidad de los “kiosquitos”



Después del último operativo realizado en el puesto caminero de Rolón, el más grande en la historia de esta provincia y la detención de un “kiosquero”, en la capital provincial ha vuelto a ubicar el tema de la droga, su comercialización y su paso por esta provincia en la realidad cotidiana. Habitualmente el ser humano tiende a “No admitir como verdad nada que no fuera evidente”. La evidencia está. Hay que trabajar al respecto.


En este sentido, el ministro Villalva ha manifestado a medios capitalinos que tiene la firme intención de luchar contra este flagelo del cual esta provincia no está ajena. “Vamos a ser hostiles, en esta lucha contra la droga pronuncio el ministro a medios capitalinos y que “operativos como el del sábado “alienta a fortalecer el compromiso y a seguir invirtiendo en material tecnológico y científico”.

Después de observar la detención de un joven “kiosquero” en Santa Rosa, el interrogante surgió de forma inmediata. ¿En Pico también hay kiosquitos?. Hace meses atrás el comisario inspector, Ricardo Fabián Garino,  hoy, de acuerdo a altas fuentes policiales,  con carpeta médica, había manifestado que en esta ciudad, se estaba trabajando al respecto porque  de acuerdo a un informe de directores de colegios secundarios, estos habían solicitado mayor presencia porque veían  escenas que  provocaban preocupación. La solicitud fue sobre la prevención periférica, porque ellos notaban que había situaciones que tenían que ver con el consumo de algún tipo de drogas.

Así como profesionales de la educación  supieron notar conductas extrañas y movimientos no habituales, muchas veces  vecinos de barrios también han colaborado con información precisa y útil sobre lugares donde están los famosos “kiosquitos”.

Estar atentos, visualizar la posibilidad de algún peligro y proteger a los que uno quiere, forma parte de la naturaleza humana. Pero esta lucha específica, no se puedo solo. Es una lucha comunitaria, de comunicación, de preocupación y de participación. Es hora de detener  este flagelo que cada día destruye a más personas, entre las cuales incluimos, adolescentes, jóvenes y adultos.

Es un trabajo donde todos los actores deben participar. El gobierno con políticas y lineamientos claros, la policía con los elementos de tecnología y el personal idóneo y la comunidad  con el compromiso diario de querer una sociedad sana y con oportunidades para todos.