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Diario de viaje por la isla de Cuba (séptima entrega)



Salimos de Playa Larga rumbo a Trinidad, una ciudad que en enero arribó a sus 500 años de vida. Es patrimonio de la Humanidad declarada por la Unesco por lo que todo se mantiene como antaño. En el mar hicimos snorkeling entre bancos de corales y peces y por supuesto a la noche, la música caribeña nos envolvió.

Atardecer sobre playa Ancón
Atardecer sobre playa Ancón

Las casas tienen cientos de años y sus dueños tienen obligación que mantenerlas tal cual. Ante cualquier deterioro acuden al estado que les subvenciona la reparación ya que además, recibe dinero de la Unesco para hacerlo. Y es una maravilla que así sea.

La mayoría de las calles son de piedra, las veredas muy angostas, las casas con tejuelas y altos ventanales, las puertas de madera con herrajes importantes, las paredes de colores diversos… todo es un encanto en esta ciudad.

En el centro hay varios edificios históricos y la Casa de la Música con decenas de escalinatas y un escenario por donde pasan los mejores músicos. Y se puede disfrutar de los ritmos y bailar sin pagar un peso. O se puede ocupar una mesa, comer y beber además del disfrute musical. No es el único lugar donde la noche se transforma.

Por la mañana rumbeamos hacia la playa Ancón, a 17 km de Trinidad. El lugar es bellísimo pero solo había turistas, es que para los cubanos es invierno y en esta época no van al mar.

Nos ofrecieron hacer snorkeling por 10 dólares por persona a mil doscientos metros mar adentro, entre peces y bancos de corales. Aceptamos. Fuimos hasta el lugar en un catamarán a vela y cuando llegamos, el guía tiró pan y los peces se amontonaron.

Nos pusimos las máscaras, los chalecos salvavidas y las patas de rana y nos metimos en el mágico mundo submarino.

Lo que se observa es difícil de describir y no llevamos cámara fotográfica con la carcasa para hacerla sumergible, así que solo nos quedan las palabras.

Los corales tienen miles de formas, algunos alargados, otros con una especie de flor fosforescente en las puntas, otros como abanicos, otros como bosques de árboles, otros como matorrales…

Y los peces son de múltiples colores y tamaños. Los hay a rayas, con círculos, de colores eléctricos, negros, de lo más variados… y todos danzando al compás del movimiento de las olas, al igual que los corales. Imaginar una música clásica con miles de danzarines subacuáticos es casi inevitable.

Volvimos en una guagua (colectivo) que más que un bus, parecía una lata de sardina; no cabía un alfiler y se escuchaban de los más diversos idiomas. Con argentinos y uruguayos fuimos charlando y las impresiones que hemos ido vertiendo en este diario son bastantes coincidentes con otros turistas latinos.

A la noche comimos en la calle y pagamos con moneda nacional lo que significó que cenamos con menos de  pesos nuestros. Y luego, a la Casa de la Música donde cada noche los ritmos caribeños y africanos se dan cita junto a una gran cantidad de turistas.

Vimos el ritual de la candela de los negros esclavos y luego vino un grupo musical melódico porque en todo Cuba, el 14 de febrero, se festeja el Día de los Enamorados con mucha música y alegría. Ni los bailes ni las canciones nos resultaron interesantes pero para ellos fue una fiesta.

Mañana iremos al parque Nacional El Cubano, situado entre montañas y les contaremos lo que nos deparará la experiencia.

Nos embarcamos mar adentro para hacer snokeling entre peces y corales
Nos embarcamos mar adentro para hacer snokeling entre peces y corales

Un calle cualquiera de Trinidad
Un calle cualquiera de Trinidad

A las 16 hora termina la jornada laboral y comienza la tertulia, la música y el juego de mesa
A las 16 hora termina la jornada laboral y comienza la tertulia, la música y el juego de mesa

Edificios céntricos de Trinidad
Edificios céntricos de Trinidad

los cubanos no van a la playa porque están en invierno, para nosotros fue un éxtasis
los cubanos no van a la playa porque están en invierno, para nosotros fue un éxtasis

Al atardecer se multiplican los lugares donde escuchar y bailar música caribeña
Al atardecer se multiplican los lugares donde escuchar y bailar música caribeña

En muchas casas vimos a través de las ventanas el cariño hacia el Che
En muchas casas vimos a través de las ventanas el cariño hacia el Che