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Tribuna del Lector: Justicia, sólo eso



Todos debemos tomar consciencia de los tiempos violentos que estamos viviendo. Hoy en día, lejos de hablar de la inseguridad, me toca de cerca el tema de la intolerancia, un reciente área en donde la justicia debe intervenir para asegurar el bienestar integro de la ciudadanía.

Pero el interrogante que surge es: ¿hasta qué punto se puede confiar en la justicia? Desde lo más profundo de mi corazón, espero que hasta lograr la equidad y el punto máximo de justicia.

Fernando, mi padre, era un jubilado de 65 años recientemente intervenido quirúrgicamente del corazón; razón por la cual se veía obligado a tomar una medicación para paliar ese déficit d capacidad cardiaca q le resulto con los años. Caminaba lento y lo cuidábamos de los disgustos, velando para que pase sus días de manera tranquila.

El 6 de enero de 2014 Fernando regaba la vereda de su casa como solía hacerlo habitualmente, hecho que molesto a su vecino Alexander David Azcurra de 24 años, por un hilo de agua que corría por el cordón cuneta de su respectiva vivienda. Ese trágico día, Azcurra agrede a mi padre con un palo de escobillón hasta que logra tumbarlo al suelo, entonces se le monta encima, inmovilizando los brazos de mi padre con sus piernas y comienza a golpearlo brutalmente con sus puños en la cara y cabeza, con tal ensañamiento que no se percato de la presencia de los vecinos ni de los gritos de los mismos ante el hecho aberrante que estaban observando. Como resultado de tal paliza, mi padre sufre un accidente cerebro-vascular (ACV) y fallece.

Azcurra se encuentra hoy detenido, desde que mi padre fue dado por fallecido, acusado por homicidio calificado; siendo su abogado defensor el mismo que saco de la cárcel a Tomaselli en el polémico caso en La Pampa de violencia de género y que concluyo con la muerte a puñaladas de la víctima.

Posteriormente, se descubre durante la investigación que Azcurra tiene conocimientos en artes marciales y defensa personal, situación que nos lleva aun mas a la impotencia y a la incertidumbre: ¿Por qué ese ensañamiento con nuestros viejos? ¿Cómo se llega desde la intolerancia vecinal a tal grado de violencia?

Le toco a mi padre morir para que hoy nos replanteemos este dilema y para instar a la justicia a actuar con firmeza al tratar con esta clase de personas violentas. Por eso, les promuevo a pedir justicia, para que mañana no sea tu padre la victima de esta clase de salvajismo.

Justicia, sólo eso.

Estela Albina Cluster.