El diputado nacional, Francisco Torroba (UCR-FREPAM) sostuvo que “hay que declarar la emergencia agropecuaria en forma inmediata y que sea homologada por la Nación”. Torroba, que participó ayer con otros legisladores provinciales y su par nacional, Daniel Kroneberger de la asamblea de Federación Agraria (FAA), en Embajador Martini, planteó la necesidad de crear un fideicomiso para productores bancarizados y los no-bancarizados.
Los legisladores provinciales y nacionales fueron invitados por la dirigencia de FAA, a la asamblea que reunió anoche a más de 300 productores de la zona norte. Previamente recorrieron un lote de maíz en Embajador Martini y luego escucharon la situación de los numerosos productores de la zona, reunidos en la asamblea presidida por Ariel Toselli, vicepresidente segundo de la entidad.
El legislador radical consideró que “urge tomar definiciones políticas debido a la aguda crisis que atraviesa el sector agropecuario como consecuencia de la sequía que nos expusieron con crudeza los productores”. Declarar la emergencia en forma inmediata y que sea homologada por la nación, es una de las medidas urgentes que hay que tomar, ya que impactaría en un amplio sector de la provincia de La Pampa de norte a sur, sostuvo.
A su vez, señaló que “la emergencia debe ser activa por parte del gobierno provincial, esto significa refinanciación de pasivos a tasas razonables, y generar flujos accesibles créditos para forrajes para zonas de sequías y exenciones impositivas. Tratamiento del impuesto a las ganancias diferencial en caso de liquidación del stock de hacienda”.
En su intervención sostuvo que la emergencia es necesaria, además por el impacto social que genera la crisis en los pueblos de La Pampa. En este sentido, expresó que “urge que la provincia reclame a la Nación los 1500 millones que ésta adeuda, entre otras cosas para hacer frente a esta crisis”.
Respecto de la situación de la ganadera, indicó que “quienes abandonen la actividad ganadera como consecuencia de la sequía tienen la imposibilidad de retomar la actividad, como ocurrió en la sequía del 2008, como consecuencia de la descapitalización de los rodeos. Por ello, el retorno a la actividad “debe provenir de créditos a valor carne y a plazos razonables con los ciclos biológicos de la ganadería”, concluyó.