Fue el primer edificio de la escuela 57 pero los últimos siete años fue el lugar donde las bandas de rock pudieron expresarse. Anoche Cerró “Limón”, un lugar mítico para la historia del rock de la ciudad, donde debutaron muchas bandas y consiguieron el dinero para grabar, comprar equipos pero sobre todo donde pudieron expresarse.

Alicia (a la derecha), su hija y Carina
Decir “Limón” es decir Alicia Calzado y es decir rock. Abrió hace 15 años como pub pero desde hace 7 cada fin de semana tiene a rockeros en el escenario mostrando lo que hacen. Son incontables los chicos y chicas que pasaron por allí.
El techo es testigo de ello, cientos de banner de las bandas que pasaron. Y las paredes con las fotos también. “Voy a regalar todo a las bandas, las fotos, las publis», dijo. Anoche cerró con una maratón de bandas de Pico que se despidieron de ese lugar que les dio la posibilidad para tocar.
La idea surgió cuando los jóvenes piquenses comenzaron a tener problemas para tocar en el Viejo Galpón de la Dirección de Cultura Municipal. Alicia les ofreció el lugar gratuitamente. Las dos primeras presentaciones fueron “a la gorra”, pero tras ver los abusos de algunos, Alicia se negó a seguir así.
“Tienen que saber que no tienen que regalarse. Así que les propuse cobrar una entrada, y de lo que se recaudaba se pagaba al sonidista, a la chica que está en puerta y el resto quedaba todo para la banda. Más de una banda pudo grabar gracias a esto, o comprar instrumentos o equipos de sonido”, afirmó esta mujer que juega al pool como los dioses y no tenía prurito en enfrentarse cada noche con quien la desafiaba.
¿Por qué Alicia trabajó de esa manera? “Porque creo que los chicos se merecen una oportunidad, y necesitan incentivarse con algo, y la música, aunque algunos padres digan que no sirve, es para sacarlos de la calle y de los vicios”. Y se quejó de que de dos años a esta parte no surgen bandas de rock nuevas. “No podemos lograr que se junten cien personas a escuchar rock”, dijo con pena.
Limón fue un pub donde tocaron todos. Y nunca tuvo custodia policial. “Pensamos que era contraproducente. Pero tuve que ir sacando a los vendedores de droga en cuanto los descubría. Y poner cámaras en los baños. Y tuve que entrar a patadas en el baño cuando estaban haciendo su negocio. Son varios los que tuvieron la entrada prohibida”, afirmó.
A las 7 de la mañana el lugar se transformaba en un lugar de terapia. “Los chicos se quedaban a charlar, a contar lo que les pasaba, hasta de sexo me han preguntado. Les he dicho que hablen con los papás, y la respuesta era que no podían”, dijo.
Y agregó que percibe una gran falta de padres en los chicos. “Que un chico te pida quedarte, que no tenga donde ir…. Es preocupante. En la casa les molesta los hijos y no puede ser que no existan los padres”, afirmó.
Y Carina, su compañera y empleada, agregó que “lo que pasa es que nadie quiere ser padres, todos quieren ser amigos y eso es un gran error. No trabajan, no laburan… no tienen límites. No hay ejemplos, hay inexistencia de las familia, y pasa en todas las clases sociales”.
Limón fue el primer lugar donde las bandas de rock de la ciudad y de la región pudieron expresarse. Pasaron todos y también pasaron grandes músicos de nivel nacional, que tocaron y brindaron talleres a los locales. Cerró un lugar mítico para la historia del rock de la ciudad.


