
Desde la Dirección de Tránsito, el jefe de la repartición, Edgardo Privitera explicó que las denuncias ante el INADI fueron radicadas por personas que no pasaron los exámenes de aptitud y que en ningún momento expresaron malos tratos. Indicó además que son muchos los solicitantes rechazados por diferentes causas y las situaciones difíciles que ello conlleva.
Ser rechazado en el examen psicológico, médico o fonoaudiológico, en la evaluación escrita o práctica genera una situación muy tensa para la persona. Si es mayor de edad, siente que el peso de los años lo inhabilita para parte de la vida social. Si es joven y sufrió algún accidente con secuelas físicas que le complican la vida diaria, no poder renovar la licencia es un duro golpe a su esfuerzo por superar el trance. Si no se pasa el examen psicológico, las reacciones han sido variadas y en muchos casos, violentas.
En general, terminan con un mini escándalo en las oficinas de calle 16 entre 9 y 11, pero en algunos casos tuvieron su derivación en el INADI (ver nota aparte).“En dos oportunidades nos notificaron e hicimos el descargo correspondiente a través de asesoría letrada. Y hasta el momento no hemos recibido ninguna resolución”, explicó Privitera ante la consulta correspondiente.
Y afirmó que no hubo maltrato. “En los casos puntuales hablaban de discriminación pero nosotros lo que hicimos es no renovar la licencia porque no pasaban algunos de los exámenes de aptitud, ya sea física, psícológica o de prueba de manejo. En todos los casos fueron los profesionales quienes determinaron si la persona puede o no seguir manejando”, indicó.
Justificó en parte la reacción de los rechazados. “Creo que pueden haber sentido maltrato, pero a nosotros no nos consta que pueda haber habido maltrato. Sí hay que ver que cuando se le niega a alguien la licencia, para la persona es un trago amargo y muchas veces se puede sentir discriminada o agredida, a mi no me lo manifestaron. Por lo general las personas que son rechazadas terminan hablando conmigo, pero por más que hablen con quien sea, si el profesional indica que no se tiene aptitud para el manejo, nosotros no vamos a cambiar la historia”, dijo.
En los dos casos que terminaron en una denuncia ante el INADI, las personas que se sintieron discriminadas mantuvieron reuniones con Privitera. “Hablamos de por qué no se le daba la licencia, en ningún momento hicieron referencia a maltrato alguno”, afirmó.
De acuerdo a lo investigado por este medio en uno de los dos casos el joven obtuvo la licencia en Santa Rosa, donde no se realiza el examen psicológico, una evaluación que en General Pico no había podido superar. En el otro, se ha visto al hombre, de edad bastante avanzada y con una parálisis en la parte derecha del cuerpo, manejar igualmente sin el carné correspondiente. Y lamentablemente no son las únicas personas rechazadas que fueron observadas al mando de un volante.