
La alcaidía de la UR II tiene 42 internos para 36 lugares. Cuatro presos duermen en una sala grande donde tiran colchones y dos (uno con semidetención y otro con salidas transitorias) lo hacen en la sala de visita. La inmensa mayoría de los alojados eran desocupados y no tienen más educación que la primaria completa o los primeros años del nivel medio. Los visitan periódicamente los pastores evangélicos.
Tiene 42 internos alojados en cinco pabellones distribuidos según la clase de delitos por el que están. Tenemos una capacidad para 36 internos. “Hasta ahora están conformes en la forma en que están. Uno de ellos está con semidetención y otro con salidas laborales que duermen en una sala de visitas adaptadas para dormir. Las otras cuatro personas duermen en una sala grande donde ponemos dos o tres colchones en el piso para que estén cómodos”, afirmó el comisario Claudio Drapanti, encargado de esa dependencia policial.
En la zona norte hay 87 detenidos en el norte de La Pampa, 42 de ellos están en la alcaidía de la URII, 27 en Comisaría Tercera y el resto distribuidos en localidades vecinas, según indicó Drapanti. Del total solo hay 23 condenados, una cifra muy por debajo de lo que en otras épocas se percibía. Es que la Ley de Ejecución Penal prohíbe que los condenados cumplan su pena en las alcaidías de comisarías, pero históricamente no se cumplió. El accionar del recientemente nombrado juez de Ejecución Penal, Mauricio Pascual, permitió la mejora de las condiciones.
La radiografía de la población de los internos indica que la mayoría no llega a los 30 años de edad, aunque también hay mayores de hasta 53 años, con condenas que van de los 5 meses a los 25 años de cárcel. Lamentablemente no tienen dentro de la alcaidía ningún sistema educativo, aunque la mayoría de los presos solo tiene estudios primarios.
“Tienen una biblioteca que inauguramos hace poco y leen. Además, hacen manualidades que después venden sus familiares y así compensan parte del día trabajando. En general las aprendieron de presos que vienen de otros lugares.”, afirmó el comisario. Respecto a la ocupación laboral previa a su ingreso en la alcaidía, la mayoría era changarín o no tenía trabajo.
Casi todos tienen familiares directos que los visitan, y uno de los ingresos periódicos que hay en la alcaidía es el de los pastores evangélicos. “Ellos mismos se ofrecen a visitarlos, y los que quieren los visitan. Se forman grupos y charlan en la sala de visita. Es muy positiva su incidencia, es como que se desahogan y se relajan un poco, porque no hay que olvidarse que están encerrados 24 horas”, dijo el funcionario policial.
Los espacios de recreación en las alcaidías son exiguos. “Hay un patio de 10 por 5 metros y ahí se distraen un poco jugando con una pelota, pero es todo lo que pueden hacer, igual se divierten”, indicó Drapanti.