Son cinco piquenses que se propusieron recorrer en bicicleta los 1250 km que separan Malargüe de Esquel, por la Ruta 40. Solidaridad, esfuerzo, compañerismo, aventuras, imponentes montañas bordeando el camino y una alegría contagiosa. Ah, y el relato de viaje.
“Ayer, 7 de enero llegamos a Chos Malal con algunos inconvenientes. Pero continuaremos el relato donde lo dejamos anteriormente: en Bardas Blancas, una localidad pequeña de no más de 150 habitantes, enclavada entre cerros y caminos de ripio.
Experimentamos el andar pedaleando en la parte de la ruta 40 hecha de pura piedra y sol. Y pareciera que ahí no hay vida humana, sin embargo sí, en un ranchito en medio de cerros estaba Elena, indicando cómo seguir hasta La pasarela.
Transitamos un camino muy duro de ascensos y descensos y donde recordé aquellos versos que dicen «No te quedes inmóvil al borde del camino…», en este caso, porque los tábanos literalmente nos comían y continuamos hasta donde el cansancio nos hizo acampar a la vera de la ruta.
Al día siguiente nos levantamos y partimos hacia LA PASARELA, sobre el enorme río Grande. Después de este hermoso paraje recorrimos 40 kms de MÁS ripio.
Como dice la canción: «lo importante no es llegar, lo importante es el camino…» porque vivimos la solidaridad de la gente: paraban a darnos agua fresca, hielo, comida, el saludo con el pulgar en alto, y no podemos dejar de mencionar el paso por el Establecimiento Cancha rayada, en el que don Carlos Díaz nos dio gaseosas, agua y después, cuando acampamos al lado de un arroyo, nos mandó bosta de caballo con su nieto Carlitos para que hiciéramos humo y de esa manera espantar a los insaciables tábanos.
Después de la segunda noche de «acampe» al lado de la ruta emprendimos viaje hace RANQUIL NORTE (ranquil: cardizales).
Este es un pequeño poblado de unos 300 habitantes, con una escuela, una sala de primeros auxilios y una despensita con bebida tibia.
Partimos luego hacia BARRANCAS (1500 habitantes) para entrar en el Neuquén, tierra de mapuches y luego el poblado llamado BUTA RANQUIL (cardizales enormes) al pie del volcán Tromen, el que, imponente vigiló nuestra marcha hacia CHOS MALAL (corral amarillo).
Y fue en esta ruta, ante la mirada del Tromen, cuando uno de los integrantes del grupo, en una pronunciada bajada y por el paso veloz de un vehículo, perdió el equilibrio y fue a parar a la banquina, entre el ripio.
Luego del susto vino el agrado de recibir nuevamente la solidaridad humana. Esta vez una camioneta nos trajo solícito hasta el hospital de Chos Malal (con medidas de fuerza y atención solo de urgencias), donde el médico Marcos Luna nos atendió con gran amabilidad e indicó estudios para descartar fracturas, que se hicieron de inmediato. El resultado fue halagüeño, solo fueron un golpe en el hombro, magullones leves y un susto del que nos estamos recuperando en la ciudad de Chos Malal.
Mañana saldremos hacia Zapala… Vale aclarar que parte del grupo siguió viaje hacia el sur y probablemente nos encontremos en algún otro pueblo.
¡¡¡Hay que pedalear …!!!”