Los días 10, 11, 12 y 13 de marzo pasarán unos 30 testigos ante el tribunal que deberá determinar la responsabilidad de Romina Ragonese sobre la muerte de su ex pareja, Maximiliano Abel Pérez. La joven, víctima de violencia de género crónica, terminó con la vida del victimario en abril del año pasado. Desde entonces está alojada en el hogar Juana Azurduz, de Santa Rosa, destinado a mujeres violentadas y sus hijos.
El fiscal Alejandro Gilardenghi acusó a la joven de homicidio calificado por haberse cometido contra la persona con quien mantiene una relación de pareja. Si el tribunal, que estará conformado por los jueces Carlos Pellegrino, Alfredo Alonso y Fabricio Losi, lo considera así podría caberle prisión perpetua.
Pero cabe recordar que el año pasado, Dalma Murazzano fue condenada a tres años de prisión por considerar que el homicidio fue en situación de emoción violenta y que la mujer venía de soportar violencia de género crónica, en un caso de similares características.
Ragonese es defendida por el abogado Armando Agüero, el mismo que defendió a Murazzano. Y la familiar Pérez estará representada legalmente por la abogada Emilce Montenegro de Osán.
Cabe recordar que en la madrugada del sábado 27 de abril del año pasado, Ragonese y Pérez discutieron en la vivienda que alquilaban ubicada en calle 8 entre 27 y 29. La joven, de contextura pequeña y tan solo 25 años, le asestó una puñalada en el pecho, lo que provocó la muerte inmediata del hombre.
La joven tiene un hijo con su agresor, pero éste tiene además dos hijas con la madre de Ragonese. La chica vivía en una situación de vulnerabilidad extrema y de violencia psicológica y física constante. Hay numerosas denuncias previas en este sentido radicadas en La Plata, donde vivía anteriormente.