El Ministerio de Salud Nacional y la Subsecretaría de Recursos Hídricos de Nación harán una serie de estudios en varias provincias argentinas, entre ellas La Pampa, para evaluar el agua que se consume respecto a los valores de arsénico y su incidencia en la salud.

A través de un comunicado de prensa se indicó que «como objetivo se plantea realizar una evaluación epidemiológica del impacto sanitario del consumo de aguas arsenicales en poblaciones de todo el país con el fin de otorgar un mejor fundamento a la definición de los tenores aceptables de arsénico en agua de bebida prescriptos por el Código Alimentario Argentino».
Cabe recordar que el Código Alimentario Nacional establece el límite en 0,05 mg/l, la Organización Mundial de la Salud en 0,01 mg/l y la Ley provincial de Agua de 0,15 a 0,18 mg/l. Que La Pampa pueda brindar agua con los parámetros nacionales significaría un costo importante, fundamentalmente en el norte y este de la provincia, donde el agua es de menor calidad.
El secretario de Recursos Hídricos de La Pampa, Néstor Lastiri, informó sobre la creación de un equipo de trabajo para elaborar los términos de referencia del convenio con Nación, que se adecuarán a cada provincia en particular, aunque luego se compararán resultados y se establecerán parámetros.
En La Pampa, el trabajo insumirá dos años y tendrá un costo de 1.280.000 pesos que financiará el gobierno nacional. Intervendrán profesionales de los Ministerios de Salud, de Obras y Servicios Públicos y de la Secretaría de Recursos Hídricos del Gobierno pampeano. Y se trabajará sobre Historia de la investigación de la presencia de arsénico en agua de la provincia de La Pampa; Diagnóstico de la situación actual de los servicios de saneamiento en la provincia de La Pampa, cobertura de servicios de agua y cloacas; Mapa de riesgo arsenical para la población cubierta por servicios centralizados de agua potable; Estudio epidemiológico de morbi-mortalidad por cánceres asociados a la exposición al arsénico a través del agua para consumo humano; Estudio de enfermedades de origen hídrico no arsenical en poblaciones que carecen de servicios sanitarios (agua potable y desagües cloacales).