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Dura y crítica nota de los sucesos ocurridos en el seno de la policía pampeana



El Comisario General Retirado Luis J. Correa, quién estuviese a cargo de la División Toxicomanía de la Policía de La Pampa, manifiesta una serie de reflexiones sobre los hechos protagonizados por el acuartelamiento de la Policía de La Pampa.


Copia Textual de la nota que llegó a radiocontacto.com.ar

Sr.Director:

Con motivo de los hechos acaecidos durante esta semana, protagonizados por efectivos de la Policía de La Pampa y el consecuente impacto en la tranquilidad pública, agradecería la publicación de reflexiones que considero oportuno manifestar.  

Los incidentes  que fueron de público conocimiento ameritan una mirada crítica sobre los motivos que lo generaron.

En este sentido, sin dudas que el factor determinante es una suerte de efecto dominó a partir del acuartelamiento de personal policial de Córdoba.  Si bien los medios periodísticos hicieron mayor foco en las razones y las actitudes de los dirigentes, quienes bregaban por asignarse responsabilidades políticas,  rápidamente debieron virar mirando un objetivo real, la tranquilidad, y ocuparse del problema que amenazaba con propagarse por gran parte del país.

No obstante la mecha ya estaba encendida, y el “éxito” obtenido por los policías acuartelados de Córdoba  constituyó el “objetivo común” de efectivos de otras provincias con padecimientos similares y que generalmente no tienen representatividad para canalizar sus reclamos.

Pero es de destacar que no todas las provincias se sumaron a esta locura, ni tampoco todo el personal policial.
 
Quiero entender los motivos por los que me sorprendió esta situación, como se me ocurre habrá sorprendido al Jefe de Policía, al Jefe de Unidad Regional I que manifestaron un día antes que todo estaba bien, que aquí nada de eso pasaría.

En mi caso particular, me sorprendió no por falta de razones para la queja, sino porque una medida de fuerza de personal policial implica una herida muy grande en la confianza que deposita la comunidad a aquellos y las dificultades futuras para quienes tienen verdadera vocación y deben continuar su vida policial. Porque entendía que iba a prosperar la razonabilidad de oficiales superiores, jefes y subalternos con experiencia, para hacer reflexionar a los más jóvenes y otros efectivos con razones muy particulares a consecuencia de situaciones de pasiva u otras que entienden como injustas.

Ahora bien, nos equivocamos, y lo que parecía imposible, nos pasó, y seguramente va a tener consecuencias serias, que solo aquellos con verdadera vocación, aquellos policías que están comprometidos con su labor, que la efectúan con respeto por el otro, con el temple correcto a la hora de intervenir en situaciones críticas conforme lo requiere la comunidad a la que se debe.  Digo esto, porque a los demás no les interesa como hacer su trabajo, ni las consecuencias de su actitud, incluso a sabiendas que empañan la imagen de nuestra policía.

Mi ignorancia tal vez obedece a los 2 años de haberme retirado de la fuerza, pero mucho más por no hacer la lectura correcta de las críticas que se suceden sobre la conducción policial. En este sentido, con actitud egoísta,  evalué los motivos que tuvo Jefatura de policía para que después de más de un año de mi retiro, apuntara hacia mi persona para sacarme de “carrera”, hasta utilizando un titular de un diario (el Estado no se ocupa del narcotráfico o algo así) a consecuencia de una nota periodística concedida, en la que recuerdo haber dicho que el Poder Ejecutivo de esta gestión y  la anterior nos había puesto en una situación ventajosa por la cantidad de efectivos nombrados y tecnología adquirida, entre ellas un Scan van con el que sin ser un iluminado, le había pronosticado al gobernador que permitiría el secuestro de mucha droga, pero en esa nota, pretendía advertir que en la lucha contra las drogas el compromiso solo de un estamento del estado no alcanzaba. Recuérdese que no estaba constituido el tribunal oral federal y el único Juez (Dr. Triputti) estaba asignado a los juicios de lesa humanidad en Bahía Blanca y tampoco veía ninguna preocupación por parte de representantes del Poder Legislativo, tal es así que constantemente debo estar concurriendo a testificar a los juicios por procedimientos de hasta 6 o 7 años atrás, imagínese lo que me puedo acordar de cada situación en particular.

Cuando concurrí a la jefatura para pedir alguna explicación  sobre actitudes que tenían respecto de mi persona, el Jefe negó todo aunque deslizó que un  efectivo había difundido por una red social la falta de reconocimiento a mi labor, entiendo que ese “disparate” lo había ofuscado, solo atiné a decir que yo no necesito que se me reconozca nada, me siento orgulloso de ser como mi padre habrá soñado, un laburante honesto, no estoy en otra “carrera” y que siempre que su gestión amenaza con concluir luego del caso Sofia, e incluso ahora), si se menciona mi nombre para sucederlo,  no hay motivo para atribuirme responsabilidad alguna, no lo estoy generando, como asi tampoco creo que lo generan otros como el Comisario General AYALA, o LARA por decir algunos que en los medios se ha mencionado. Que  Cuando me ofrecieron un cargo público, no accedí porque mis ambiciones pasan por otro lado, evidentemente algo que algunos no entienden, entonces elucubran respecto de ello.  

Me quedé con eso pensando en el aislamiento del Jefe de policía, con un subjefe alentando esa paranoia,  a la ofensiva contra los “enemigos internos”,  incapaz para trazar directrices importantes,  e ignorante sobre la potencialidad en la capacidad operativa de su fuerza (ni idea de cuánto puede exigir) de allí que solo se encarguen de difundir números, estadísticas, debiendo soportar el ridículo cuando el número no es positivo, como cuando se difundió que había menos víctimas de accidente de tránsito,  al día siguiente el número ya había sido superado; de la misma manera hoy se informa mayor cantidad de droga secuestrada (consecuencia directa del scan van y la suerte) y eso les permite “relajarse” porque los números le dan bien, aunque en esta ciudad hay un aumento exponencial de la distribución  de drogas y se han efectuado una mínima cantidad de operativos por investigación en estos dos últimos años, si alguien tiene dudas, que pida informes al juzgado federal a cargo de las investigaciones.  Insisto en lo que dije siempre, es importante el control de rutas, por una cuestión de confianza a nuestra fuerza, para impedir la circulación de drogas hacia los centros de consumo más importantes, pero es fundamental el control de la distribución local, aunque sea el trabajo más difícil y que no ofrezca resultados en números,  pero sí de impacto real para evitar que se fortalezcan las organizaciones criminales en nuestro medio y para prevenir la inseguridad (la necesidad de adquirir la droga “obliga” a sus usuarios a cometer delitos y/o la comisión de delitos bajo alteración síquica a consecuencia de las drogas genera situaciones delictivas imprevisibles, llámese muerte en accidentes de tránsito, llamativa agresividad de delincuentes).  Si nos quedamos con los operativos en prevención del tráfico, nos conformaremos con el secuestro de volúmenes de drogas importantes, que nunca son representativas a las cantidades reales que se trafican  y no hay buena expectativa del impacto que provocan en las organizaciones del narcotráfico ya que generalmente son “mulas” que no pertenecen a ellas, sino que se las contrata específicamente para el traslado de la droga.  No se espera del comando jefatura que rece para que no se mate nadie más, ni alcanza que el gobernador siga mostrando su idea de presupuesto ilimitado para la policía, porque seguramente un par de equipos de scanner que se sumen va a permitir lograr otros volúmenes de drogas pero es necesario tener claro algunos ejes sobre los que se debe sustentar la acción;  tampoco alcanza con difundir un plan estratégico, importa una política de trabajo sustentada en la labor del conjunto, creo en la predisposición de la mayor parte del personal que también espera poder ser partícipe, fundamentalmente de los oficiales superiores, de los que se espera su aporte por experiencia, no son “enemigos”.       

 Es que, advierto cambios que pueden tener consecuencias a futuro.   Digo, ¿a qué se le llama que Zona Norte está tranquila?,  ¿Policía ha neutralizado todo accionar delictivo?, incluyendo venta de drogas, intimación a propietarios para que se retiren del barrio y vendan a bajo costo o entreguen sus viviendas  o que allí se los “deja hacer” (libre albedrío).    Digo esto porque tal vez en la mente de la gente estará el recuerdo cuando en ese barrio se “perdía la tranquilidad” ante sucesivos operativos de drogas.

Afortunadamente, el Jefe de Policía, el mismo que había durante mis últimos 10 años de gestión en drogas y el que DEBE continuar hasta el mandato de nuestro actual gobernador, ha manifestado tal como yo lo sostuviera siempre, que se debe atacar los distintos estamentos del narcotráfico, ojalá vuelva a virarse en ese sentido, sin perjuicio de que se avance en el control del tránsito de drogas hacia otros centros de consumo, gestionando equipos de scanner para facilitar esa tarea, pero insisto, nuestra comunidad, nuestros vecinos reclaman con fundamento que se neutralicen las bocas de expendio que pretenden afianzarse en todos los barrios, donde generan situaciones de inseguridad permanentes.  

Este mensaje del jefe, abre la expectativa de que no se van a copiar modelos de las “policías grandes”, llámese Buenos Aires, Córdoba y Santa Fé, donde el narcotráfico ha erosionado tanto las instituciones con situaciones que son de público conocimiento, que se han constituido en centros de acopio y de abastecimiento hacia distintos lugares de consumo, que impide que se den respuestas al microtráfico, pretendiéndose concentrar los esfuerzos a las grandes organizaciones, mientras tanto se ofrecen paliativos para dar “Sensación de Seguridad”, tal es así el patrullaje con balizas para ahuyentar a quienes cometen delitos menores, entre ellos la venta al menudeo, aunque por supuesto, no se lo reconozca.  Coincido que en líneas generales no podemos copiar modelos de aquellas policías en las que cuando me tocó intervenir para atacar organizaciones de narcotraficantes, tal el caso de “Los Bolitas TORRES” harto conocidos que operan en Berazategui, Quilmes y La Plata, cuando pretendí inspeccionar su flota de automotores, se cayó el sistema, a la vez que un efectivo daba cuenta que eran amigos de los “taqueros”; o al detener al narco Mariano LONGHI de Rosario, este no pidió por un abogado, sino por los Jefes de drogas del lugar, quienes ya habían comprometido el éxito de una operación anterior que pretendimos efectuar en esa ciudad; a la postre, LONGHI se ofuscó porque le salía diez mil pesos al mes hacer libremente su labor; sobre Córdoba la detención de los jefes de drogas y su contrariedad cada vez que hacía operativos en su jurisdicción, incluso el secuestro de más de 150 kgs en Huinca Renancó y falsear información para que el juez del lugar pretendiera impedir mi labor es suficiente muestra, para que mantengamos una línea de trabajo, UNA IDENTIDAD, que esa idea de acercarnos a la comunidad sea real, con las particularidades propias de una provincia con ciudades aún pequeñas que nos ofrecen sus ventajas a la hora de contrarrestar la acción delictiva.  Cuando esas Policías decidieron contrarrestar la “sensación de inseguridad”, mostraron como novedosa esta idea de hacer visible a los vecinos el patrullaje con balizas, incluso hace 6 o 7 años, fue presentado en una asamblea por el Jefe de Narcocriminalidad de una de esas policías, ya que con membrete de “Prevención de Adicciones” o similar se acercaban los móviles a los lugares en  conflicto, logrando que todos se dispersaran.  Pienso que nuestro vecino quiere otra cosa, fundamentalmente que Policía cumpla su rol de prevención, y fundamentalmente la acción contra quienes cometen delitos de manera de prevenir que se repitan las mismas conductas de quienes ostentan actitud de pertenencia al grupo en riesgo.  Indudablemente, la labor deberá estar acompañada por el compromiso del Poder Judicial y otros estamentos del estado, pero no hacer por la falta de correlato de los demás, o generar la expectativa que la asistencia de unos 60 jóvenes en conflicto con la ley contrarrestará el avance delictivo,  no me parece que nos lleve a buen puerto.           

 Para ejercitar este cambio, ojalá el Jefe de policía tenga lucidez para visualizar a su “adversario” que está en plena “carrera” y pretende avanzar, EL DELITO, y aunque todos se imaginen el resultado, está en su vocación redoblar esfuerzo, ahora sí, sumando a todos quienes tienen experiencia, que seguramente lo van a acompañar, porque no es el partido o el equipo de Baudaux, es el de todos aquellos que pretenden recomponer la confianza perdida, que quieren que sus hijos sigan estando orgullosos de su padre o madre policía.  En su defecto, si se sigue aislando, valiéndose del aporte de quien solo sirve para mirar hacia adentro, de aquellos que nosotros los policías sabemos que nunca sirvieron para nada, seguramente seguiremos en caída libre como institución, la que seguramente más allá de la bronca del momento, el vecino necesita, pero agiornada con otra actitud, fundamentalmente una actitud crítica, que le permita generar cambios y no estar sujeta a los vaivenes que producen manifestaciones como la que padecida esta semana, para luego reaccionar.

Como policía, he sufrido muchas frustraciones, fundamentalmente por no haber podido dar respuestas a todos los reclamos de la comunidad, pero haber notado la ausencia por completo de liderazgos de parte de la jefatura, oficiales superiores y jefes a los que ayer pedía que hicieran notar su posición, que sin dudas a pesar de considerar el reclamo justo, saben que no se hacía por los carriles apropiados, ojalá no se vuelva a repetir, que BAUDAUX sepa que él no es LA Policía,  que precisamente tal como lo ha manifestado que es “Su Orgullo” ser el conductor durante tantos años, no sea una pesadilla para los buenos policías que tienen que salir hoy a la calle a poner la cara.  Reitero la necesidad de permitir u ordenar la participación de los oficiales superiores y jefes, cuyo protagonismo no va en desmedro de aquella conducción, sino que la hará más eficiente, “a mayor cantidad de ojos se verán mayores detalles”; la no asignación de responsabilidades por no sé qué clase de paranoia, solo merece el análisis de un profesional de la siquiatría.

Insto a los superiores a exigir se les dé la participación acorde a la jerarquía que ostentan, para acompañar y fortalecer la figura del Jefe y subjefe, que sin perjuicio de la permanencia disímil en sus cargos, permitirá que en el futuro, solo se tengan que preocupar por continuar la gestión, permítaseme,  agiornar el “edificio” y no construir sobre sus “ruinas”.     

 Algunos medios agitan la idea de sanciones, coincido en que se han cometido irregularidades disciplinarias, desconozco si cometieron delitos como ellos se atreven a asegurar, pero sí está comprobada la falta de idoneidad de muchos en cumplir con los roles que se le han asignado y por lo que cobran sumas importantes, que los obliga a actuar con mayor tranquilidad,  en todo caso, espero que sobre todo el CASTIGO SOCIAL recaiga más en ellos que en aquellos policías carentes de tranquilidad económica, laboral y familiar que evidentemente les impidió reflexionar a tiempo para evitar una medida que fundamentalmente los afecta a ellos mismos.          
 Pido a nuestra comunidad que atendiendo a una situación generada por estamentos inferiores de la institución policial, que padecen situaciones que de conocerlas seguramente los sensibilizaría, sean absueltos del castigo social, que puede afectar a todos,  así como se perdona a tantos corruptos, abusadores y personajes que exasperan y hacen tan actual a “Cambalache”,  algunos de los cuales causaron daños al erario público y mucho más por ser ejemplos de impunidad.  Solo de esta manera el personal policial que debe mostrar hoy si efectivamente representa a “la buena policía” podrá seguir siendo depositaria de la confianza tan necesaria para efectuar su trabajo.  Las investigaciones administrativas y judiciales pueden sufrirlas unos pocos, no obstante, así como la justicia es estricta en  la valoración de derechos (a veces pareciera muy atada a las garantías absolutas) para quienes son objeto de acusaciones judiciales, sobreseyendo a muchos que merecen sanción (dirigentes corruptos, violadores, homicidas, narcotraficantes, ladrones, etc.), espero también el mismo comportamiento con el personal policial.  

Agradezco la publicación de esta reflexión, la única manera de,  si se quiere,  se entienda perfectamente mi postura, favoreciendo se me critique a favor o en contra, pero no se pretenda difamar por un  titular de una nota periodística que no elegí o por posturas o acciones que no comparto y  que tal vez son propias de quien las formula.                                 
      Atentamente                                                                                               
        

                                                                                                             Comisario General ® Luis J. Correa