En una definición dramática en disparos desde el punto penal tras igualar en 1 en los 90 minutos, el equipo de Ayacucho quedó eliminado de la Copa Argentina ante Ferro de Pico. Unas 1000 personas asistieron a un gran espectáculo futbolero que movilizó a la ciudad. Los goles fueron anotados por Ramos a los 21 minutos del primer tiempo y a los 30 igualó Roelofs.

El primer tiempo de Sarmiento ante Ferro de General Pico, La Pampa fue para no perderse ni un solo instante. Un encuentro jugado con un nivel como pocas veces hemos visto en el Estadio Municipal, a un ritmo inquietante, con precisión, con velocidad, con juego desplegado por los laterales de ambos equipos, con medios campos que presionaban y con defensas que “cortaban clavos” no por errores propios sino por ataques punzantes que obligaban a sufrir sobre los arcos.
Fue de lo mejor que nos ha entregado Sarmiento entre Copa Argentina y Argentino B. Sucedió que este gran equipo de Ferro vino a Ayacucho buscando la clasificación y lo hizo apostando por un fútbol abierto, cargado de proyecciones de los marcadores laterales como Quiroz por la derecha o Pereyra por izquierda. Ya en el medio campo, el 10 Silva se transformó de a poco en el creador nato de la visita y complicó mucho a Sarmiento al colocarse sobre las espaldas de Harguindeguy o de Matías Caballero para generarle fútbol a su equipo. Y allá arriba, no solo en las alturas sino también en el juego asociado por bajo, el 9 Ramos demostró ser un jugador de otra divisional, con características para aportar en grande en el juego aéreo a tal punto de haber abierto el tanteador a los 21 minutos con un cabezazo notable que no pudo controlar Seren. Pero también entendía con la pelota en sus pies y era el mismo centro delantero que abandonaba esa ubicación de la cancha para recostarse sobre los laterales, hacer salir en demasía a los centrales de Sarmiento y generar espacio para las apariciones de sus compañeros.
Sarmiento, con menos “toqueteo” pero con mayor profundidad, apostaba a la velocidad, a los rompimientos por las bandas, buscando que los tándems de Barragán y Ciarnello como de Otemuro y Caballero obligaran a que los peligrosos delanteros de la visita estuvieran intranquilos y debieran bajar por la marca. Ciarnello le dio vértigo al partido, fue en cada corrida a pleno, con el pie bien a fondo y si bien Sarmiento no tenía un enganche de referencia, un armador nato, supo ingeniárselas para llevarle la pelota a Roelofs o a Sendra, además también de haber encontrado en el juego de alturas peligro sobre el arco de Boto quien en una de sus primeras apariciones le ahogó un grito de gol a Sendra tras un respuesta magistral en un cabezazo que tenía destino de red sobre el arco que da al ingreso del Estadio.
Sarmiento estuvo muy bien en lo anímico ya que el golpe tras el gol de Ramos no lo desestabilizó y fue por el empate. Al minuto estuvo cerca de convertir tras una pifia de Blanco que jugó de delantero (como naturalmente es) donde ingresando por la derecha muy cerca de la línea de gol corrió hasta allí para sólo empujar pero no pudo hacerlo logrando que las 1000 personas que asistieron al Municipal se tomaran la cabeza.
No bajó los brazos y fue a buscar el empate que consiguió a los 30 minutos con una pelota que Adrián Roelofs tomó boyando en el centro del área y sabido es, cuando el “cordobés” está bien parado y con pelota dominada, se le abre el arco. Paso siguiente, balón que vuelta al ángulo izquierdo de Boto para que el golero solo mirara y escuchara en primera persona como el muchacho de San Francisco corría a abrazarse con su gente que lo festejaba detrás del alambrado.
1 a 1 y había que arrancar de nuevo. El atrapante primer tiempo estaba nuevamente en parda. Y así fue en lo que restó de la primera parte. En el complemente, el resultado no cambió pero lo que sí varió fue el nivel del juego, donde seguramente a ambos el trámite de la parte inicial les pasó factura y el ritmo no pudo ser mantenido como tampoco la precisión. A medida que pasaron los minutos, cada uno fue pensando en conservar su propio arco en blanco y ambos se fueron acomodando y acostumbrando al empate para llegar a los vibrantes penales.
Ya en la definición, aparecieron los arqueros a todo esplendor, deteniendo cada uno 3 tiros pero quedando la gloria para la visita tras el sexto disparo que el marplatense Sendra mandó por arriba del travesaño.
Fue un golpe duro para este Sarmiento porque había encontrado en la Copa Argentina un espacio inesperado que le había dado enormes satisfacciones como aquella histórica noche en el mundialista de Mar del Plata y por lo tanto estaba en condiciones de seguir escribiendo páginas y más páginas en la rica trayectoria del club. La fortuna y la puntería fina le dieron a Ferro la chance de seguir y mandaron a Sarmiento a que solamente tenga la mente puesta en el Torneo Argentino B. De todos modos, en el balance finito, a la hora de pasar cuenta, Sarmiento se va con un gran saldo a su favor que le fue correspondido en agradecimiento con la gran mayoría de los simpatizantes del fútbol local que prefirieron quedarse en la entrada al vestuario local dando un interminable aplauso por el espectáculo, por la entrega, por la búsqueda constante de instalar un paso más allá al fútbol de nuestra ciudad.
SARMIENTO: Seren; Barragán, Baquero, De la Vega y Otemuro; Ciarnello, Hargindeguy y Caballero; Blanco, Roelofs y Sendra. DT: Juan Pedro Erreguerena.
Cambios: Lorenzo por Caballero, Olushola por Roelofs y Concha Cortés por Blanco.
FERRO: Boto; Quiroz, Bidal, Narvallo y Pereyra; Formigo, Mauri, Barzola y Silva; Hernandez y Ramos. DT: Sergio Prisianiuk
Cambios: Basan por Formigo, Hermida por Silva, Vasilchik por Hernández.
GOLES: PT: 21`Ramos. 30`Roelofs
INCIDENCIAS: No hubo
SÍNTESIS DE LOS PENALES:
Ferro: Quiroz (X); Mauri (O); Ramos (O); Barzola (X); Vasilchik (X); Hermida (O).
Sarmiento: Olushola (O); Ciarnello (X); Baquero (X); De la Vega (X); Concha Cortés (O), Sendra (X).
ARBITRO: Diego Tadiello
