Hoy, al mediodía, el juez de control Heber Pregno revocó la prisión domiciliaria que pesaba sobre la mamá Brian Enríquez, el joven cuyo cadáver fue hallado a la vera de la ruta entre Ingeniero Luiggi y Parera. Tanto el defensor oficial Guillermo Costantino como la fiscala Ana Laura Ruffini coincidieron en que no hay peligro de fuga ni de obstaculización de la investigación.

Costantino solicitó que se cambiara la prisión domiciliaria por una medida mucho más suave, la de presentarse semanalmente a la Comisaría de Parera.
Argumentó que está prácticamente demostrado que la mujer no fue autora del homicidio de su hijo, ya que no hay elementos de prueba que la incriminen.
Además, que si bien podría ser acusada de encubrimiento, la relación de pareja que tiene con el posible autor del hecho, Leonardo Noguera, la eximiría de responsabilidad.
El abogado defensor solicitó que se tenga como domicilio de Laura Enríquez la vivienda de la ex esposa de Noguera, y comprometió la presencia semanal de la mujer en la Comisaría de Parera.
Por su parte, la fiscala Ana Laura Ruffini acordó con el pedido del defensor, recordó que las dos declaraciones, tanto la de Noguera como la Enríquez, tomadas en diferentes oportunidades y mediando la incomunicación entre ambos, arrojaron el mismo relato que incrimina al hombre y quita responsabilidad a la mujer.
Consideró que no se va a fugar ni entorpecer la investigación, ya que podría haberlo hecho este mes y medio que estuvo con prisión domiciliaria y en lugar de eso, colaboró con la Justicia.
Cabe recordar que el 15 de agosto trabajadores de Vialidad Provincial hallaron un cadáver en avanzado estado de descomposición a la vera de la ruta provincial N° 9, entre Parera e Ingeniero Luiggi.
En septiembre, la comisaría de Parera recibió un llamado de una joven preguntando si habían hallado un cadáver con ciertas características, al responder el forma afirmativa, indicó que se trataba de su primo, Brian Enríquez.
A partir de ese dato se demoró al padrastro del joven, Leonardo Noguera y se buscó a la mujer, que se había ausentado hacía tiempo yéndose a Buenos Aires.
Fue encontrada en un estado deplorable junto a sus hijos, y después de varios días en que se recompuso física y emocionalmente, fue trasladada a General Pico donde quedó detenida.
Días después, Noguera confesó que en medio de una reyerta había dado un puñetazo al joven en la cabeza, justo en el lugar donde tenía una fractura aún no consolidada, lo que le provocó la muerte.
Arrojó el cadáver en un yuyal. Según su relato, el hecho ocurrió cuando estaba solo con el joven. Al regresar la mujer a la casa contó lo sucedido y ésta resolvió irse a Buenos Aires.