En la mañana de hoy el fiscal general Carlos Salinas, salvado la semana pasada por el ministro del STJ Tomás Mustapich y las abogadas Ullán y Oriani del juicio político que se le había iniciado, regresó hoy a Tribunales a cumplir sus funciones. Hubo que acomodarle una oficina ya que la suya desde hace un año está destinada a otro organismo judicial.
Foto de archivo
La presencia de Salinas extrañó a los empleados judiciales. Durante el año que estuvo, primero de licencia y luego suspendido, su oficina ubicada en el segundo piso se destinó a otro organismo judicial y hubo que instalarlo en algún lugar del primer piso, donde funciona el resto de las fiscalías.
Se negó a hablar con la prensa pero mantuvo varias reuniones con los fiscales que tiene bajo su mando, los mismos que en el juicio político declararon que Salinas se desentendía de las investigaciones y no convocaba a reuniones.
Cabe recordar que Salinas tiene 69 años y desde los 65 estaba en condición de jubilarse. No obstante ello, recién presentó los papeles para acogerse al beneficio jubilatorio, tras el pedido de juicio político que le iniciara el bloque de diputados del PJ.
El gobernador Oscar Mario Jorge no le aceptó la renuncia hasta tanto se concretara el juicio, por lo que tomó licencia y luego fu suspendido mientras durara el proceso. El miércoles pasado, fue sobreseído de los cargos que pesaban sobre él de mal desempeño de sus obligaciones como funcionario público.
Pero aún el gobernador no firmó el decreto que le permita jubilarse. Y según trascendidos no puede tomar licencias hasta que llegue la feria judicial. Por ende, hoy a la mañana, la sorpresa en el edificio de calles 22 y 9 fue la presencia de Salinas haciéndose cargo de sus funciones.
Eso sí, esta vez no dejó pasar la oportunidad para reunirse con los fiscales, los mismos que en el juicio indicaron que no se realizaban reuniones periódicas tal como indica la Carta Orgánica del Poder Judicial.