
He querido escribirte esta carta para decirte como la he vivido a tu lado.
Yo mismo te elegí y elegí a los compañeros de tu grupo; he disfrutado cada uno de los momentos que caminé contigo. Mi corazón estuvo atento a todas las cosas que ibas viviendo. Estuve muy cerca de ti en esos momentos de sufrimiento y, aunque no sintieras, estaba tomándote de la mano en esos días de soledad en que sentías que nadie te comprendía.
Aunque vos no me conozcas mucho. Yo te conozco perfectamente y veo todo lo que pasa por tu corazón… Nada me sorprende… Por nada del mundo me apartaría de tu lado… Y aunque a veces te sentí con ganas de abandonarlo todo, te agradezco que fueras eligiéndome en esas pequeñas cosas que van haciendo de la fidelidad una tarea, una opción, un acto de amor.
Para Mí fue una experiencia muy buena caminar estos pasos juntos.
Me diste profundas alegrías cuando hacías esfuerzos por escucharme y complacerme. Yo te hablé de muchas maneras: por la palabra de la Biblia en los encuentros de Catequesis, pero también en tu casa, en el colegio o el trabajo, en el momento de diversión; en el pobre y el necesitado… A veces notaba en tu mirada que me habías entendido perfectamente… otras veces te sentí indiferente… pero siempre seguí comunicándome, porque mi Palabra es un Sí definitivo y mi cariño por vos es de ahora y para siempre.
Te quiero, te necesito, quiero tu amistad y te ofrezco mi mano siempre abierta y mi corazón siempre comprensivo. Y cuando tengas alguna necesidad quiero que sepas que puedes contar conmigo.
Un abrazo. Tu amigo JESÚS
Reflexión:
Decidimos compartir ésta linda lectura con todos uds. por la gran enseñanza que encierra y nos deja a partir de la fe, anoche, el Lic. Alberto PEDAGALLIO en su disertación sobre Inseguridad, violencia y adicciones decía acerca de la importancia de padres presentes, abuelos, tías, tíos y maestros en la crianza, educación, acompañamiento y puesta de límites en nuestros niños, la ausencia de éstos, le genera vacíos y angustia con la consiguiente búsqueda de lo que necesita y no tiene, algo que lo llene, encontrándolo en otros grupos y en otras “cosas”. Humildemente siempre estamos a tiempo, nuestros hijos nos necesitan y necesitan límites, aunque no parezca lo piden a través de diferentes conductas y acciones. Simplemente estemos en alerta. Muchas gracias a todos y en especial a la Docente Mariela por su trabajo.
Lautaro y Flia.