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Rompieron luneta trasera de colectivo con un ladrillazo



Desde que Corpico comenzó a prestar el servicio de transporte urbano de pasajeros debió soportar la rotura  de cuatro ventanas laterales y dos vidrios traseros en hechos vandálicos. El último cascotazo fue propinado el miércoles pasado cuando el colectivo 119 estaba repleto de alumnos. 

Una madera reemplaza al vidrio hasta su arreglo
Una madera reemplaza al vidrio hasta su arreglo

El pasado miércoles, pasada las 18 horas, el chofer y el pasaje sintieron un fuerte estruendo en la parte trasera del colectivo. No tardaron segundos en observar que un cascotazo había partido en mil pedazos el vidrio trasero.

“El chofer dijo que el cascotazo habría partido de un grupo de chicos que estaban jugando en el barrio Rucci, entre las calles 314 y 304, por donde pasa el colectivo. Es lamentable lo que hace porque ponen en peligro a la gente que está viajando, y en ese momento había muchos estudiantes”, relató Antonio Riu, responsable del área en Corpico.

Desde que la cooperativa se hizo cargo del servicio, hace cuatro años, los choferes han sufrido varios actos de vandalismo,  con pedazos de ladrillos, de escombros o cascotes rompieron cuatro vidrios laterales y dos lunetas traseras. ¿Qué sentido tiene? ¿Cuánto peligro se genera gratuitamente?

Aún así, desde Corpico se mantuvieron los recorridos que se trazaron en un principio, más allá de algunas zonas de la ciudad donde han sufrido actos vandálicos y que se evita nombrar para no estigmatizarlas.