Ayer cuando por la mañana llegó el personal del CAI, Centro de Actividades Infantiles, a trabajar como todos los sábados con los chicos de la escuela N° 233 (calle 103 entre 28 y 30) se encontraron con más de diez vidrios rotos.
No se conoce quiénes fueron los autores de los destrozos pero llama la atención que no hayan sido observados por los vecinos de la escuela, ya que la cantidad de vidrios rotos debió haber provocado fuertes ruidos.
A priori, se puede suponer que las roturas fueron hechos desde el exterior a pesar de las rejas que tiene cada ventana. El Ministerio de Educación ya fue puesto en aviso, pues los vidrios rotos en 16 dependencias de la escuela, la mayoría aulas, son un peligro para los chicos que mañana vuelven a clase.
Los chicos no solo van a hallar los vidrios rotos, tampoco podrán jugar en el patio de tierra ya que la lluvia lo inundó casi en su totalidad.