La escasa lluvia que cayó sobre General Pico en las últimas horas volvió a poner en evidencia una deficiencia en la infraestructura de desagües del centro de la ciudad. Con cada precipitación, en el cruce de las calles 13 y 20 el agua permanece acumulada durante horas – a veces durante días- dado el insuficiente drenaje existente debajo de la vereda de la esquina donde funciona un banco. La responsabilidad no es, por cierto, de esa casa financiera, sino del diseño de las veredas del microcentro.
En otros cruces céntricos se presentan problemas similares, sobre todo durante el verano cuando el tránsito de personas y la cantidad de desechos plásticos en el área es más abundante. Por debajo de las baldosas del microcentro debería escurrir el caudal de las lluvias pero se ve obstruido por la basura y por las deficiencias propias del sistema.
En el caso puntual de la 20 y la 13 los transeúntes, y los automovilistas cuando estacionan sobre el área afectada y bajan de sus vehículos, sufren las molestias propias de esquivar los charcos o verse obligados a caminar atravesándolos.
Hace pocos días, después de otra de las lluvias recientes, pudo observarse a un señor que intentaba destapar los conductos debajo de la vereda y hacer correr el agua. Haya sido contratado por el municipio, o por algún vecino del centro, su trabajo no dio resultado y ayer se repitió el problema ya comentado.