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PERPETUA A JANSSEN: el fallo



El tribunal conformado por los jueces Fabricio Losi, Pablo Durigón y Carlos Pellegrino condenó a cadena perpetua a  Juan José Janssen por hallarlo autor de los delitos de abuso sexual con acceso carnal y homicidio calificado cometido para lograr la impunidad en concurso real; abuso sexual con acceso carnal agravado por la utilización de arma, abuso sexual simple cometido por el encargado de la guarda , abuso sexual simple, Lesiones leves y Privación ilegítima de la libertad en concurso,  concurriendo todos los hechos en forma material, en referencia a las casos Sofía Viale, M. y otras  niñas y jovencitas.  

Pablo Durigón, Carlos Pellegrino y Fabricio Losi ingresando a la audiencia
Pablo Durigón, Carlos Pellegrino y Fabricio Losi ingresando a la audiencia

Respecto a la acusación sobre María de los Ángeles Dupuy, el tribunal resolvió absolverla por los delitos de homicidio calificado, por no haber participado en el hecho y de encubrimiento agravado por mediar una excusa absolutoria en virtud del vínculo matrimonial, y dispuso su inmediata libertad. Aunque corresponde al mismo fallo judicial, los fundamentos sobre la mujer se relatarán en otra nota periodística.

RELATO DE LOS HECHOS

El Tribunal dio por probado que el fatídico viernes Sofía “concurrió normalmente por la mañana a la escuela secundaria, regresó al domicilio, concurrió a educación física y por la tarde salió a vender productos de panificación. Lo hizo a partir de las cuatro y media de la tarde, llevaba un carrito con bolso negro y detalles blancos -comprado unos pocos días atrás en “Chango Más”-, donde guardaba los productos que Gloria elaboraba y que ayudaban al sustento familiar. Por esas horas Marcelo Viale, padre de Sofía, trabajaba.

El radio de ventas de la niña era en la zona circundante a su casa, correspondiente al populoso barrio Indios Ranqueles, de esta ciudad de General Pico. A las 18.30 horas pasó por casa de sus abuelos, en calle 500 bis. Una de las últimas personas en verla con vida fue XXXXXXX (una amiga), en la placita aledaña a la escuela 241, que se encuentra en la intersección de las calles 36 y 29. Según la niña, amiga de Sofía, ésta estaba fumando y así la vio irse, con un cigarrillo prendido, a las siete u ocho de la tarde. XXXXXX   es propietaria del kiosco “El 22”, ubicado en 25 bis entre 38 y 38 bis, y fue quien vendió dos cigarrillos sueltos a Sofía antes de las siete de la tarde, a la que reconoció por las fotos que le mostraron sus padres, empeñados en su búsqueda.

Probablemente haya emprendido el regreso a su casa caminando por calle 29, rumbo a la 42, dado que su domicilio era a la altura del 2155 -entre 42 y 44-. Luego de cruzar la 40, la calle 29 tiene una sola vereda pues enfrente se encuentra un amplio descampado sin cordón cuneta ni vereda -conforme las descripciones de los vecinos y de la profusa planimetría aportada en la causa.

En el camino se encontró con Juan José Janssen, quién -al decir de los vecinos- pasaba gran parte del día en la casilla de gas correspondiente al domicilio de 29 nº2055 o en una abertura de la construcción de al lado, sin terminar, oteando el panorama. Según el dictamen del psiquiatra forense el acusado tiene el perfil criminal de un cazador, de la variante “entrampador”, cuya zona de acecho -en los términos que utilizó el fiscal- era ese lugar. Desde ahí no solo atacó a Sofía, sino luego a Micaela y a otra mujer que no quiso denunciar, caso sobre el que volveremos, además de molestar a otras mujeres con seguimientos o piropeos.

No se sabrá nunca si Sofía le ofreció sus productos al acusado o si este la entrampó directamente, sin mediar palabra, como hizo con M.. Lo cierto es que la víctima ingresó a la casa, en la que a esa hora solo estaba Janssen, dado que se probó que María de los Ángeles Dupuy estaba trabajando en la terminal de ómnibus y el hijo, XXXXXXXX, estaba en la escuela nocturna, luego de salir del trabajo. El acusado pasaba gran parte del día solo, según lo refirió su esposa, su hijastro y sus vecinos, lo que brindaba un hábitat de confort para sus perpetraciones sexuales, al decir del Dr. Koncurat.

Janssen reconoció, al final del juicio antes del cierre del período probatorio, haber dado muerte a Sofía. Ya había declarado ante el fiscal, pero por prohibición expresa de nuestro ordenamiento procesal no podemos acceder a esos dichos, en apariencia más extensos. Su confesión ante el tribunal y con la asistencia de su defensa es válida, pero no aparece como totalmente sincera, sino que en los breves minutos que declaró, ante la contundencia irrefutable del caudal probatorio, intentó dar una versión que mejore su situación. Confesó la muerte; nada dijo sobre qué pasó antes y por qué la mató, aunque al referirse al caso de Micaela dijo que también la quiso violar y no pudo, con inequívoca referencia a su víctima anterior -Sofía-.

La reconstrucción del hecho a partir de la investigación fiscal demostró, con certeza, que Sofía fue accedida carnalmente por Janssen y luego asesinada, a través de un golpe de atontamiento en el rostro, posterior asfixia mecánica manual y finalmente a lazo, lo que provocó una rápida muerte. A partir de ese momento, Janssen excavó un pozo debajo de una parrilla que se encontraba al fondo del patio y enterró a la niña, la tapó, armó una estructura de cajones plásticos hilvanados con alambres y otros elementos que colocó arriba, para evitar la acción de perros -tal vez siete- y gallinas que tenía en el patio. Como dijo el Dr. Boga Doyhenard, entre las 19.30 y las 20.30 horas se perpetró el hecho; muy probablemente también la inhumación. Es decir, para el horario probable de regreso de XXXXXX (el hijo de Dupyuy)  (21.30 hs.) y de María de los Ángeles Dupuy (24.00 hs.), la casa estaba ordenada. Esto sin dudas que conspiró contra la investigación, pues en el momento que los papás iniciaron la búsqueda de Sofía -mediante la correspondiente puesta en conocimiento a la policía-, la niña tal vez yacía bajo tierra. Recién el 5 de noviembre de 2012, al allanar la casa de 29 al 2055, por otro hecho muy similar, en perjuicio de M., fue encontrado el cuerpo de Sofía, de manera casi fortuita.”

PRUEBAS QUE CONFIRMAN QUE SOFÍA ESTUVO EN LA CASA DE JANSSEN

En los fundamentos del fallo se enumeran las pruebas, entre las que se destaca el hallazgo del cuerpo de Sofía enterrado en el patio de Janssen.

También se hace referencia al “testimonio, entre otros, de los policías Zarranz y Fileni, quienes ingresaron a allanar la casa el 5 de noviembre de año pasado, en simultáneo con la Comisaría Segunda por el caso de M. y ante la sospecha de alguna vinculación con el caso Sofía. Un patio prolijamente mantenido, a pesar de la cantidad de perros y gallinas en el lugar, una parrilla sin terminar con cajones meticulosamente apilados y atados entre sí, el suelo regado y flojo, disparó la curiosidad de los uniformados, que comenzaron a excavar y prontamente encontraron datos sospechosos. La crisis de nervios de María de los Ángeles Dupuy, ante la primera consulta sobre “qué había enterrado en el lugar” y el reproche inmediato de XXXXXX (el hijo)  confirmaron la macabra sospecha”.

También se destaca “todo el proceso de exhumación del cuerpo, que fue filmado y exhibido íntegramente en el juicio, dirigido por el médico forense Graciano Masó, asistido por los policías Zarranz, Fileni, Gross y Alvarez. Todos los policías declararon en el juicio y no fueron controvertidos por la defensa”.

Asimismo fue importante “el testimonio de los testigos civiles de actuación XXXXXX y XXXXXX, que presenciaron los dos allanamientos simultáneos, desde el principio hasta el final, otorgándole plena validez al acto, además de brindar algunos detalles importantes.”

ELEMENTOS HALLADOS EN LA CASA DE JANSSEN

También el Tribunal consideró fundamental el hallazgo de elementos incriminantes en la casa de Juan José Janssen. “Debajo de una cama se encontró el carrito, sin el bolso, con el cual Sofía salía a vender panificados. (…)  El elemento fue reconocido en el juicio por Marcelo Viale y Gloria Ampudia, además de todos los funcionarios policiales que participaron del allanamiento. En un placar de uno de los dormitorios se secuestró el bolso que formaba parte del carro. También fue exhibido y reconocido por los padres de Sofía”. Asimismo en un allanamiento posterior se hallaron en una bolsa de residuos restos suela de zapatillas quemadas que coincidieron con las que Sofía llevaba puesta ese día.

LA MUERTE DE SOFIA

En la tercera parte de los fundamentos del fallo, el Tribunal hace referencia a las pruebas de la muerte de Sofía. En ese sentido, se destaca  que “la secuencia fue la siguiente: un golpe en el pómulo de la niña de atontamiento, para vencer una primera resistencia, asfixia manual con las dos manos de Janssen en el cuello de Sofía y un remate mediante un lazo de soga que le produjo un gran surco en la piel. Koncurat, el psiquiatra forense, agregó que el setenta por ciento de los ataques sexuales seguidos de muerte concluyen por muerte por estrangulamiento. La víctima falleció en pocos segundos por la ferocidad del ataque y fue enterrada muerta -dado que del examen de la tráquea el forense no determinó aspiración de tierra-, minutos después del deceso y fue inhumada con facilidad, antes que se produjera la rigidez cadavérica.”

Por otra parte, más allá de los dichos de Janssen quedó probado que con anterioridad Sofía había sido violada por el hombre. El cadáver de la niña “habló” en ese sentido y los peritos forenses descifraron el mensaje. También la forma en que se halló el cuerpito de Sofía confirmó el hecho. El testimonio de M. fue otra prueba más, ya que relató que Janssen le pedía perdón a ella y a la otra nena (en referencia a Sofía).

Tras describirse las pruebas en el fallo, los jueces concluyen que se puede “afirmar que la muerte de Sofía no puede entenderse sin un previo ataque sexual. Como bien sostuvo el fiscal “el cuerpo habló” con las evidencias que se obtuvieron del procedimiento de autopsia. Luego, a través de un proceso de análisis posterior, tanto los forenses (Masó y Koncurat, cada uno en su especialidad) como el oficial Morán, llegaron a la conclusión que se trató de un ataque de índole sexual y posterior muerte por asfixia –manual y mecánica-.”

También se describió  “otro indicio de las acechanzas de Janssen para con un cierto tipo de mujeres (menudas de físico, tez morena, cabellos largos) que ocasionalmente transitaran por su vereda. En agosto fue Sofía. En noviembre M.. Unos días antes otra mujer que no quiso denunciar, pero que identificó a Janssen como alguien ubicado en la casilla de gas o lugar cercano y con indumentaria de Boca Juniors -siendo este detalle el que sirvió como descargo a otro hombre, que vestía pantalón de River Plate-.

El cuadro cargoso fue completado por el titular de la acción penal con el auxilio de profesionales de la salud mental. El Dr. Koncurat afirmó que Janssen sufre un trastorno antisocial de la personalidad, cargando con una psicopatía con rasgos sádicos, sin presencia de enfermedad mental que le impidan comprender la criminalidad de los hechos. Elaboró su dictamen según la Escala de Evaluación de Psicopatías de Hare que no da falsos positivos, teniendo el perpetrador, en este caso, una serie de rasgos “in crescendo” con una suerte de perfeccionamiento del “modus operandi”. El Dr. García García coincidió en el diagnóstico de su colega y descartó que el consumo de alcohol -supuestamente alegado en la declaración ante el fiscal- ocasionara alguna incapacidad de comprensión del hecho.”

 

MATAR PARA OCULTAR OTRO DELITO

Janssen fue condenado por homicidio críminis causa, es decir para el de asesinato para ocultar el delito de abuso sexual.

En los fundamentos del fallo se toman palabras del psiquiatra forense Marcos Koncurat que dijo que “a diferencia de los guiones cinematográficos donde el violador o asesino serial va dejando huellas para que lo descubran, en la realidad estos sujetos buscan la impunidad para seguir perpetrando este tipo de delitos y que son descubiertos por la sensación de omnipotencia que les impide valorar que en algún momento dejarán algún rastro que los involucrará. Juan José Janssen trató siempre de ocultar los rastros de sus delitos. Negó enfáticamente a sus familiares haber manoseado a XXXXX, les cerró la puerta a las hermanas XXXXXXX y XXXXXX  para convencerlas que lo habían mal interpretado, le regaló a Micaela un patito de juguete, para luego anunciarle que la sacaría de la ciudad donde acabaría con su vida. A pesar de la búsqueda intensa en toda la ciudad, con fotos de Sofía por muchos lugares públicos, con la profusión de mensajes de búsquedas de los comunicadores sociales, Janssen se mantuvo impávido. Incluso se mostró interesado -en el comentario con los vecinos (dijo verla fumando en la parada de 29 y 40)- y hasta aventuró hipótesis (“se habrá fugado con algún noviecito”), como por ejemplo con la familia XXXXXX. Mantuvo prolijamente el patio de la casa. Ahuyentó a los perros (sus vecinos lo escuchaban gritarles o los encerraba dentro de la casa) para que no escarbaran debajo de la parrilla. Colocó una serie de cajones plásticos entrelazados entre sí para que ningún animal pudiera escarbar. Todas estas acciones son exteriorizaciones inequívocas que su intención, al dar muerte a Sofía, fue lograr ocultar la perpetración sexual y lograr impunidad.”

“Juan José Janssen es un psicópata calificado por la psiquiatría forense -conforme los perfiles criminales- como “entrampador” y sobre esa teoría elaboró la fiscalía toda la demostración del caso. Su intencionalidad primera era el acceso carnal a sus víctimas, que al decir de Koncurat no tiene solo un fin de desahogo sexual sino también de ejercicio de poder. Es más, en la descripción de las formas de dar muerte a sus víctimas el forense arriesgó estadísticas del setenta por ciento de muertes por estrangulamiento, en el cual el homicida tiene frente a sí la cara sufriente de su presa. No recurre a muertes a distancia, ni por la espalda cuando concluye el acometimiento sexual, sino que su perversión lo lleva a tener ante sí el rostro de quien va a morir. El golpe de atontamiento es un paso previo, pero inmediato, para comenzar el proceso de asfixia, que en este caso combinó las formas manual y mecánica (lazo). No fue la ausencia de riesgos lo que llevó a dar muerte a Sofía, sino la intención de evitar ser descubierto.”

LOS OTROS CASOS

Para el tribunal quedó probado que el 5 de noviembre de 2012, en su domicilio de calle 29 nº2055, entre las horas 9:30 y 10:15 de la mañana,  Janssen accedió carnalmente de manera abusiva a M, mediante la utilización de un arma blanca.

En el fallo se indica que “según el creíble relato de la víctima, a través del sistema de Cámara Gesell, cuando regresaba de la clase de educación física por calle 29 debió pasar obligadamente por la vereda de la casa de Janssen, dado que en la calle había máquinas viales trabajando y el terreno baldío del frente carece de vereda. El acusado la tomó por la espalda y la ingresó violentamente al domicilio, la llevó a la habitación de XXXXXX (el hijo de Dupuy), la desvistió quitándole el pantalón y la bombacha de una sola pierna -de manera similar a Sofía Viale- y como la menor comenzó a gritar, presa del pánico, la amenazó con un cuchillo y la lastimó en la oreja. Finalmente la accedió carnalmente por vía vaginal.

M. logra escapar aprovechando un descuido de Janssen y fue en búsqueda de auxilio con su familia. XXXXXX, su madre, y XXXXXXXX, su padrastro, van hasta el lugar que le indica la menor, habiéndose ya fugado Janssen. XXXXXXX y XXXXXXXX confirman en el juicio la versión de M.. Mientras la madre denuncia, es el padrastro quien intenta una y otra vez derribar la puerta de la casa. Esto genera el alerta de los vecinos y la presencia policial, además de la cobertura de diversos medios piquenses, que en vivo transmiten la intención de XXXXX de hacer justicia por mano propia.

Mientras tanto, Janssen se fuga hacia América, provincia de Buenos Aires, previo pasar por su casa materna y por la terminal, donde le pide auxilio a Dupuy. Ésta escucha por la radio, junto a sus compañeras de trabajo  que algunos vecinos querían atacar su domicilio. Mientras tanto intercambia mensajes con Janssen. Las antenas de telefonía celular -conforme la peritación de Javier Barrionuevo- lo van tomando en distintos sectores de la ciudad y finalmente en el oeste de la provincia de Buenos Aires, donde finalmente sería detenido. En uno de los mensajes intercambiados Dupuy ya no le cree sus excusas, por la contundencia de las pruebas que seguramente la policía le hizo conocer.”

En el allanamiento que policía de Comisaría Segunda realizaron hallaron se  ”secuestró un cuchillo, que fue reconocido en el juicio, así como abundante cantidad de indumentaria, toallas y ropa de cama.”

También se agregó el informe del médico forense que examinó a la niña. El forense, comparó, como dato ilustrativo, las lesiones de M. y Sofía, que fueron similares. Otra prueba fue informe del  laboratorio de genética PampaGen sobre las muestras obtenidas del hisopado vaginal que contenían el patrón genético de Janssen.

El otro caso que quedó demostrado tuvo como víctima a una niña de 5 años que había sido dejada por su madre al cuidado de María de los Ángeles Dupuy, por una relación de parentesco con el padre de la pequeña. Ocurrió entre el 28 y el 30 de julio de 2012.

Fue la mamá quien denunció ante fiscalía el hecho. Ella relató que “cuando la nena volvió de la casa de Janssen estaba alterada y contó que Juan la había tocado, le había dado un “beso de lengua” y le había mostrado la parte de abajo, con referencia a los genitales masculinos. La abuela, XXXXXXXX, escuchó lo mismo de boca de su hija.”

La Cámara Gessell confirmó el relato y amplió en detalles. Lo mismo ocurrió con pericias psicológicas.  Por ese hecho se condenó a Janssen como autor del delito de abuso sexual simple con el agravante de haber sido cometido por una persona encargada de la guarda .

El otro hecho que se probó ocurrió el 19 de septiembre de 2012, también en el domicilio de Janssen, cuando “abusó sexualmente de XXXXXXX, lesionó a XXXXXXXX (su hermana) y privó de libertad ilegítimamente a ambas, más un sobrinito de cinco años que las acompañaba.

 El violador tenía relación de amistad con su hermano desde mucho tiempo atrás y por ese motivo concurría a su domicilio. El 5 de septiembre concurre a visitarlas, conversando entre otros temas de la desaparición de Sofía, donde Janssen aventura -a solo cinco días de matarla- que tal vez “se había ido con un noviecito” o “que el padre algo tenía que ver”. En la casa de ellas se ofrece a reparar un celular a cambio de cincuenta pesos y se lo lleva.”

La madre de las niñas  dijo que sus hijas fueron a retirar el celular a la casa de Janssen, en hora de la tardecita (aproximadamente siete y media), quien al encontrarse solo se quiso propasar con ambas, además de impedirle que se retirasen de la casa interponiéndose en la puerta que comunica al exterior, por el frente. Allí el hombre intentó cometer su objetivo. Las chicas pudieron salir del domicilio, asustadas. Los familiares al enterarse, reaccionaron, fueron hasta la casa de Janssen y lo golpearon.

En el fallo del tribunal se describe que “ante un escándalo de ciertas proporciones los vecinos alertan a la policía, concurriendo al lugar los efectivos policiales de Comisaría Segunda Jorge Alejandro Cuadrado y Claudio Sueldo. Los dos recibieron la versión de un enardecido XXXXXX e refería tocamientos a sus hijas.”,

Los informes psicológicos a las jóvenes y de la médica de Salud Pública fueron parte de las pruebas para condenar a Janssen también por estos delitos de abuso sexual simple en perjuicio de una de las hermanas, lesiones leves respecto a la otra joven y privación ilegal de la libertad  de ambas.

Por último, se destaca un párrafo del extenso fallo del tribunal que indica que “el homicidio criminis causae, como figura más grave, absorbe a todos los otros tipos penales y el legislador previó, para este caso, una sanción única: Prisión perpetua. Más allá que la unívoca respuesta punitiva exime de mayores comentarios, no puede soslayarse la cantidad de hechos que Juan José Janssen cometió en un lapso de cien días (entre el 28 de julio y el 5 de noviembre de 2012). En poco más de tres meses atacó a cinco mujeres. Acabó con la vida de Sofía. Mpudo correr la misma suerte. Las hermanas XXXX  resistieron a partir de su mayor edad. Incluso hubo una sexta mujer, que un par de días antes del descubrimiento del cadáver, fue abordada en la vereda de calle 29 con fines de abuso.”