El juez de control Florentino Rubio dispuso la prisión preventiva para un joven hallado por la policía cuando regresaba a la casa de su ex novia, donde previamente había roto un vidrio y manchado de sangre parte de la vivienda. También había amenazado de muerte a la mujer.
A las 19 horas de ayer comenzó la audiencia de formalización contra el joven cuya identidad se resguardará a pedido de la víctima. El hecho denunciado ocurrió el domingo alrededor de las 21 horas.
La mujer arribaba a su casa junto a una amiga en el auto. Antes de ingresar la abordó el hombre, que estaba con la remera manchada de sangre, aparentemente en estado de ebriedad.
Subió al vehículo y empezó a pedirle que volvieran a estar juntos. Ante la negativa de la chica, la amenazó con matarla y luego suicidarse.
La mujer lo llevó hasta la casa de él y regresó a su vivienda. Al ingresar descubrió un vidrio roto y manchas de sangre en varias partes. No había faltante de nada. Llamó a la Policía.
Cuando llegaban los agentes del orden, el hombre volvía a la casa de la mujer aún con manchas de sangre. Fue detenido.
Ayer se formalizó la investigación fiscal preliminar por amenazas simples, daños simples y violación de domicilio y se determinó un juicio directo para resolver la causa.
El hombre tenía una condena en suspenso por violencia de género fechada en el año 2009. Por ello, el fiscal Alejandro Gilardhengi, solicitó la prisión preventiva.
Justificó el pedido en que si se lo hallara culpable, la condena en suspenso se concretaría, por lo que existiría el peligro de fuga; y que además, podría influir en la víctima o su amiga.
Además, argumentó que el hombre tenía conductas violentas contra la mujer desde hace tiempo y en ese sentido hizo referencia a un expediente iniciado en septiembre de este año en la Unidad Funcional de Género.
El defensor oficial Walter Vaccaro se opuso a la prisión preventiva por considerar el relato del joven que acusó a la mujer de romper el vidrio, tiene un trabajo estable por lo que no existiría peligro de fuga. Pidió, en cambio, que se imponga alguna medida de restricción de acercamiento y comunicación con la víctima.
El juez Florentino Rubio consideró que no existe peligro de fuga, pero si continuidad en la conducta agresiva hacia la chica y la posibilidad de influencia sobre la víctima y su amiga, por lo que dictó la prisión preventiva.