El libro se llama “Detrás del alambrado” y surgió a partir del trabajo de tesis de la Lic. en Educación Especial Patricia Lobos. Se basa en la palabra de cuatro chicos que pasaron gran parte de su escolaridad en la escuela especial. En octubre será presentado en la Universidad de Sao Pablo, Brasil, y aún no tiene fecha de presentación en nuestra ciudad.
“Este libro nace como producto de la investigación realizada en los años 2010, 2011 y 2012, que indaga sobre las consecuencias que la escuela como aparato ideológico del estado produce en el proceso de conformación identitaria de niños -adolescentes, cuando los mismos pertenecen a una Institución de Educación Especial, y por consecuente se convierten en “acreedores” del “rótulo” de “personas con discapacidad”, explicó Patricia Lobos.
Cuando presentó la tesis de su su carrera Licenciatura en Educación Especial en la Universidad de Catamarca, uno de los integrantes del tribunal evaluador, el Dr. José Yuni propuso que fuera publicada por esa alta casa de estudio.
“Así que transformé esa tesis en libro, me solté un poquitito más, trabajé todo enero, febrero y marzo y la envié. Cuando fui a exponer mi trabajo nuevamente me encontré con que ya lo habían editado y traje los libros”, relató.
En octubre será presentado en las jornadas de Libertad organizadas por el grupo de psicoanalistas “Etcétera y Tal”, de la Universidad de Sao Pablo.
Se basa en cuatro entrevistas profundas a adolescentes que cursaron casi toda su escolaridad dentro de la Escuela Especial “y cuentan cómo se sienten excluidos, por eso el título del libro”.
Explicó que “estos adolescentes diagnosticados como alumnos con discapacidad mental, sin base orgánica ni neurológica, resultaron “presos” de una identidad construida por el resto de la sociedad que los etiquetó bajo la categoría social y moral de anormales”.
Su análisis se profundiza en la concepción de la escuela, en el papel de la educación, pero parte de ese relato provisto por los chicos. “Vivieron gran parte de su infancia y de su adolescencia en una situación de encierro, ellos sienten que espiaron desde el margen cómo sus amigos seguían jugando”, explicó.
En su trabajo se escucha “qué piensan sobre su paso por la escuela especial y su presente en la escuela común, cómo interpretan su el proceso de conformación de identidad, como viven en una situación que no quieren vivir”.
Y se devela un trasfondo humano inmenso, una manera diferente de entender lo mismo de siempre, de develar el timbre, el tono, el sonido, el alma de voces que cuentan otras historias.
Patricia Lobos repite una y otra vez que el trabajo plasmado en el libro es “un intento de dar la palabra a quienes no la tienen, a los silenciados, palabra que dice, que grita deseos, anhelos, ilusiones, miedos, sueños, cielos, cielos que, parafraseando al Subcomandante Marcos, posibiliten un mundo nuevo, donde entren todos los mundos, donde todos lo rían, donde todos lo caminen, donde todos lo amanezcan… sin líneas divisorias que obliguen a ningún niño, joven, adolescente a mirar la vida desde el afuera… desde la vereda, ¿desde atrás del alambrado?”
Es un intento de construir “un mundo que le permita a Diego, a Lucho, a Fiorella, a Jonathan (que son los protagonistas de esta investigación) pero también a Jessi, a Lucian, a Farid( y a todos y cada uno de nuestros niños) a surgir como sujetos, a desplegar su singularidad, a poner palabras donde se supone silencio, palabras para decir lo que quieren, lo que les pasa, lo que sienten. Palabras que permitan recuperar sus anhelos, sus fantasías, sus ilusiones, sus ansias, sus elecciones, sus pasiones, sus sueños. En definitiva el intento de pensar una escuela de todos y para todos”.