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Denuncian apremios ilegales en Fiscalía



Hace una semana, Gloria Ponce y Raúl Aguilera denunciaron a policías de la Comisaría Cuarta de la Familia y el Menor por apremios ilegales contra su hijo de 15 años. Había sido detenido junto a un amigo, el domingo 8 de septiembre sobre las 22 horas en el barrio El Molino y llevado a esa dependencia media hora después. Interviene la fiscala adjunta Soledad Forte quien trabaja junto a la fiscala Ana Laura Ruffini.

Foto de hace unos meses, tras otra demora policial
Foto de hace unos meses, tras otra demora policial

Las fotografías mostradas por los padres de J.L. son contundentes respecto a golpes. La mujer aseveró que solo le dejaron ver al hijo y retirarlo si firmaba un papel que decía que era entregado en buenas condiciones de salud y ante la desesperación, eso hizo.  “Hice mal yo, pero lo quería ver. Estaba tremendamente golpeado, en el tema de la vista, y en el oído con esas balas de gomas, estando dentro de la Comisaría, porque ni siquiera lo sacaron afuera porque decían que estaba endemoniado”, indicó.

Relató que hace unos dos años que su hijo es perseguido por la policía. “Han venido acá, hasta casa, y he recibido amenazas con arma y todo, me han gritado prostituta y demás. Yo me hago cargo de mi hijo, que se las ha mandado, pero porque razón tienen que pegarle tanto, donde hay una ley que diga que se les puede pegar de esa manera”.

Afirmó que en alguna oportunidad lo han llevado a la laguna y pisado la cabeza, que también le pusieron una bolsa de nylon que casi lo ahoga, entre otros apremios. “Me han dicho que donde lo encuentren, lo van a cargar y lo van a llevar a la comisaría”, dijo. Y aclaró que el pibe ha sido llevado a otra ciudad donde reside bajo la tutela de mayores, porque tienen miedo por su vida.

Explicó también que fue “a pedir los nombres de los policías y el jefe de la Cuarta (Comisario Bellendier) me dijo que eso lo tenía que pedir Fiscalía, que hagan su trabajo. Fue a pedir los nombres porque esto es reiterado, encuentran donde lo encuentran, lo revientan a palos, me lo dejan desfigurado. Soy consciente de que mi hijo ha tenido casos pero se estaba portando bien, perdió la escuela y lo mandé a un centro de rehabilitación, pero lo agarraban en la calle y le pegaban y le hacían causas por resistencia a la autoridad”, dijo la madre del joven.

Respecto a la última situación, la que provocó la denuncia en Fiscalía, contó que el lunes 9 de septiembre alrededor de la 1 de la madrugada, la llamaron desde la Cuarta para que vaya a retirar al chico y que lleve ropa. “Cuando llegué allá me empezaron a decir que mi hijo estaba endemoniado. El hombre se excusaba un montón, pero me decía que estaba bien, pero estaba todo golpeado”, dijo.

Junto a otro amigo, policías de la Comisaría Segunda lo demoraron en una calle del barrio El Molino y lo llevaron a la Comisaría Cuarta. Según el relato del chico, fue allí donde prendieron fuego sus ropas y en represalia recibieron golpes y balas de goma.  Lo golpearon en la espalda con la culata de un arma, en la pierna derecha, el ojo caído y golpes en el oído. “Tenía mucho dolor de cabeza porque los chichones eran impresionantes”, dijo su madre.

Incluso relató junto a su esposo y padre del joven, Raúl Aguilera, que ellos volvían de una celebración en una iglesia evangélica cercana cuando vieron gente amontonada que escuchaba los gritos de dos chicos que los iban a matar. “Dije Dios mío, cuánta gente, debe haber pasado algo grave, nunca me imaginé que era mi hijo que lo estaban matando a golpes”, dijeron.