El viernes pasado, el flamante ministro de Bienestar Social, Raúl Ortiz, estuvo en la Subsecretaría de Políticas Sociales con sede en calle 14 y 103. Le pidió la renuncia a Analía Kucesky y deslizó el nombramiento de Marta Miskoff en su lugar.
Analía Kucesky había llegado al cargo de la mano del vernismo. Fue la secretaria de Fernando Sánchez cuando ocupaba la secretaría de Gobierno en la primera intendencia de Jorge Félix Tebes.
Cuando fue reelegido, Graciela Brunengo, quien era la delegada de la subsecretaría de Políticas Sociales terminó en el Concejo Deliberante y Analía Kucesky la reemplazó al frente del organismo dependiente del MBS.
Durante dos años y medio trabajó en un área que le era desconocida. Lo mismo le ocurrirá a Marta Miskoff, una profesora de enseñanza especial que ha coordinado varias instituciones y asociaciones referidas al ámbito, pero sin experiencia en trabajar dentro del estado provincial.
La Subsecretaría de Política Sociales, delegación Zona Norte, tiene bajo su órbita espacios muy sensibles como los mini hogares, como el único equipo de abordaje a la violencia de género, desbordado por la demanda y la poca cantidad de profesionales contratados, entre otros ámbitos.
La relación laboral de los empleados es compleja, varios cobran a través de subsidios tercerizados a asociaciones como Rumen o la cooperadora Domingo Savio, otros deben facturarle al gobierno provincial como monotributistas y otros, los menos, están en planta permanente con todos los derechos laborales.
La delegación norte es un área de gobierno sumamente sensible, con poco personal y mucha demanda de asistencia social bajo diferentes formas.