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“Nunca quise esto para mi vida”



«Yo no soy una asesina, nunca quise esto para mi vida, nunca. Es más, siempre pensaba que iba a ser yo la que iba a estar en un cajón».  Quien así se expresa es la joven Dalma Yamila Murazzano ( 22), que recientemente recuperó su libertad tras estar detenida “desde noviembre del año pasado por haberle causado la muerte a Leonardo Pacheco, quien era su pareja y con quien tuvo dos hijos: el pequeño Tián, de 8 meses, y Candela (de 4 años)”. El diario LA ARENA publica hoy, en exclusiva, una entrevista con la mujer en la queda expuesto el drama por el que atravesó y las consecuencias que ese tránsito por la violencia y la angustia han dejado en su vida.

Dalma contó su historia (Foto: Diario La Arena)
Dalma contó su historia (Foto: Diario La Arena)

Se reproducen, a continuación, algunos párrafos de la entrevista publicada por el matutino santarroseño.

La justicia de General Pico la había condenado el 2 de septiembre a tres años de prisión por el delito de homicidio en estado de emoción violenta. Sin embargo, una audiencia de reexamen de la medida de coerción determinó otorgarle la libertad. «Es muy difícil atravesar esta situación, muy duro, pero salí a hablar para tratar de ayudar a otras mujeres… que no esperen, que no esperen a que pase esto. Yo sé que muchas tienen miedo porque las amenazan de muerte, pero que traten de salir y pedir ayuda», dice Dalma en una de las dependencias del Hogar Juana Azurduy de Santa Rosa, donde cumplía la pena de arresto domiciliario para poder amamantar a su bebé y donde, al menos por ahora, continuará un tiempo más.

La joven recuerda «su» historia, que es la historia de muchas, la de una relación «muy enfermiza» de la que no pudo escapar y que un día encontró un final extremo y doloroso.

«Yo empecé a salir con él a los 13, pero mi familia no quería saber nada. El ya tenía otra chica, que estaba embarazada, pero quería seguir conmigo. Cuando mis papás se enteraron nos fuimos a Italia y allí viví hasta casi los 17. Nunca más tuve contacto, pero cuando regresamos a los dos días él apareció por casa y me dijo que me quería, que estuviéramos juntos otra vez.

Un noviazgo que siempre fue conflictivo, violento, sobre todo de la puerta para adentro. «El entorno siempre fue malo, pero para mí era todo bueno porque yo lo quería”.

«Durante un tiempo me separé porque me iba a pegar más o directamente me iba a matar, siempre hubo muchos golpes y yo siempre estaba tapando, escondiéndome o contando a quienes sabía que no le contaban a mi familia porque yo sabía que mi papá se iba a enojar y mi mamá iba a sufrir”.

Pasó casi un año y volvieron. Nada cambió, o sí, porque la violencia empeoró. Ni siquiera el embarazo actuó como freno a las piñas, las patadas, la violencia.

«Cuando volvimos me dijo que quería tener un hijo, pero me pegaba igual. Un día me dio una patada en la panza porque yo le escondí una bolsa con droga. Yo sabía cómo se ponía y no quería que tome más, pero nunca me hizo caso. Era una relación muy enfermiza… yo me preguntaba por qué un hombre llega a tanto con una mujer, por qué me pegaba embarazada, me tiraba de los pelos, por qué me trata como una basura, ‘¿qué te hago yo para que seas tan malo conmigo?’, le decía.

El domingo 18 de noviembre de 2012, en una vivienda del barrio El Molino de General Pico, Dalma le disparó a Leonardo Pacheco con un arma de fuego calibre 32. Eran cerca de las 17.30 y la pareja tuvo una fuerte discusión. La joven cursaba el octavo mes de su embarazo. Uno de los impactos de bala hirió a Pacheco en la zona lumbar, /…/ falleció a los dos días del hecho de sangre.

/…/”no quería lastimarlo, no quería, pero hay un momento donde pensás: ‘es él o yo’…», recordó Dalma con la voz a punto de quebrarse.

Cuando estaba internada en el hospital piquense, esposada y con dos policías de civil custodiándola, una hermana de Pacheco ingresó para agredirla.

La trasladaron a Realicó y allí vivió su momento más dramático. «Me durmieron porque estaba muy alterada, en un momento como que lo veo a él en un sueño y algo me dijo que había muerto. Pedí levantarme para ir al baño y ahí me colgué… me colgué porque no quería saber más nada. Me iban a decir que era una asesina y yo no soy asesina, nunca quise que esto pasara. Yo quería lo mejor, soñaba lo mejor para mi vida. Es más, siempre pensaba que iba a ser yo la que iba a estar en ese cajón. Me acostaba y pensaba que al otro día iba a estar muerta por las cosas que él me hacía».

La policía la encontró inconsciente en el baño. La trasladaron a Pico, allí supo la muerte de Pacheco y todo se hizo más difícil aún. «Estuve un tiempo con mi familia pero me sentía como un peso para ellos porque los veía sufrir. Surgió la posibilidad de Santa Rosa y acepté.

“Se dio la oportunidad y la verdad que me ayudó mucho. Estoy hace tres meses y tengo mucho apoyo, mucha asistencia psicológica, del personal, de las chicas, me está ayudando a salir adelante. Me cuesta mucho, es muy difícil salir de una situación así, pero ellos están siempre.

Dalma, como otras, pelea por volver a ser.

“Hoy pienso en mejorar mi situación, el pasado no lo voy a poder borrar nunca, va a estar siempre presente, hay momentos muy duros, son muchas cosas que se sienten a la vez pero los miro a mis hijos y no tienen la culpa de nada. Es un duelo muy largo, muy doloroso, pero quiero levantarme, por ellos y por mí».

«Yo lo quería ayudar, que saliera adelante y no sirvió de nada, todo terminó muy mal, un hombre no es todo en la vida… por eso le digo a las mujeres que están en esa situación que sean fuertes y pidan ayuda, que no esperen porque después puede ser demasiado tarde».

Dalma también habla de la familia Pacheco. «Yo entiendo el dolor de ellos, y sé que nunca me van a perdonar, eso lo entiendo, pero yo nunca quise que eso pasara. Salí a la calle y sentí que todo el mundo me miraba, a la gente le gusta opinar sobre la vida de los demás sin saber nada, pero tengo que seguir adelante», aseguró.