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POLICÍAS HERIDOS DE GRAVEDAD: ¿pase a pasiva en lugar de reconocimiento?



Crispín Garrido y Darío Valenti son dos de los policías que sufrieron lesiones graves en la pueblada que se desató el 5 de noviembre frente a la casa de Jansen. No hubo reconocimientos ni para ellos ni para los otros 15 policías que sufrieron lesiones ese día cumpliendo el deber. En lugar de eso, si no se resuelve una cuestión administrativa, el próximo 28 de septiembre los pasan a pasiva. 

Crispín Garrido
Crispín Garrido

Ese 5 de noviembre Crespín Garrido sufrió traumatismo en la zona de boca, rotura del tabique nasal y hundimiento del pómulo izquierdo por lo que debió ser operado. Le pusieron 7 placas de platino y 23 tornillos y quedó con parálisis facial en ese sector. 

A partir de entonces está con tratamiento postraumático psicológico y psiquiátrico. Valenti también sufrió traumatismo en el cráneo y tampoco regresó a trabajar por la misma razón.

En todo este tiempo estuvieron en disponibilidad, una posibilidad administrativa que termina el 28 de septiembre. Si no hay una resolución, ese día quedan en pasiva. Física y psicológicamente no están en condiciones de reintegrarse.

Según la ley que rige a la policía, le corresponden dos años más por licencia por largo tratamiento ya que las lesiones que les impiden trabajar fueron producidas en cumplimiento del deber. Sin embargo para ello debe resolverse un sumario administrativo que establece la relación del servicio con la lesión sufrida.

La Jefatura de Policía aún no resolvió esos dos sumarios, en los que lo único que deben certificar es que las lesiones fueron producidas en un acto de servicio. Tuvo 9 meses para cerrarlo, y hay numerosas pruebas sobre ellos, no solo fotografías y videos, sino también el testimonio de los jefes y compañeros de trabajo que ese día estuvieron en el lugar.

Tanto Garrido como Valenti presentaron un recurso judicial de mora en el Juzgado Penal N° 5 con asiento en Santa Rosa para que el trámite se agilice y puedan acceder a dos años más de licencia por largo tratamiento.

En marzo de este año, cuando pudo restablecerse mínimamente de las lesiones sufridas, Garrido debió hacer él mismo la denuncia penal, y contratar a un abogado particular, Ezequiel Marquesoni, para que lo represente como querellante¿No debería haber sido un trámite que realizara el jefe de la Comisaría en cuya jurisdicción ocurrieron los hechos? El comisario Mauro Bertone no lo hizo. Y en la Justicia pasaron ya 5 meses y aún no se hizo nada.

En los disturbios originados tras el hallazgo del cuerpo de Sofía, hubo 17 policías lesionados. Ninguno fue reconocido por la fuerza policial. La institución les soltó las manos. Pareciera que sobre el caso Sofía, nadie quiere hablar ni se quiere recordar.

¿Será mucho pedir una autocrítica? ¿Deslindar y afectar responsabilidad? Esta situación tiene similitudes con lo que le ocurrió a nuestros jóvenes que fueron a luchar a Malvinas, cuando regresaron derrotados. Todo se quiso esconder bajo la alfombra.

La investigación sobre Sofía fue también una especie de derrota humillante para la Policía y la Justicia, con graves problemas de comunicación, de personalismos, hasta con la razonable duda sobre si no hubo ocultamiento de información entre unos y otros.

 Todos los miércoles llegaba el jefe de la Policía pampeana a reunirse con la comisión conformada para investigar la desaparición de la niña. Y se continuaba según el informe que le daban sus integrantes, los jefes Fabio Caimari, Vanina Fileni, Silvana Ovín y Pablo Gandino y según las directivas de Baudaux. ¿Qué evaluación se hizo sobre lo realizado? Hacia la comunidad, nada se conoce.

¿Será por ello que en lugar de reconocer a quienes fueron lesionados ese 5 de noviembre mientras protegían las pruebas que estaban en la casa de Jansen, fue la misma policía les soltó las manos?

Darío Valenti
Darío Valenti