La Cámara del Crimen Nº 1 de Santa Rosa condenó al médico piquense Juan Carlos Zabala a dos años de prisión en suspenso e inhabilitación por el término de seis años para cubrir guardias de salud por hallarlo culpable de homicidio culposo en perjuicio de Adán José Vega, un hombre que falleció en Clínica Regional medicado por dolor de estómago cuando sufrió el infarto.
El hecho ocurrió el 18 de abril 2009 en General Pico, pero pasó a formar parte de los expedientes residuales previos al cambio del Código Procesal Penal, y se debatió en la Cámara del Crimen de Santa Rosa. La sentencia fue dictada por los jueces Elvira Rossetti de González, Miguel Vagge y Miguel Angel Gavazza.
El fiscal interviniente, Jorge Amado acusó al médico del delito de homicidio culposo por actuar de forma negligente y solicitó la pena de 3 años de prisión en suspenso más ocho de inhabilitación para cubrir guardias en cualquier instituto público o privado.
Por su parte, la abogada querellante, Silvina Bogetti adhirió a la petición del fiscal y agregó la solicitud de una inhabilitación por 6 años para el ejercicio de la profesión.
El abogado defensor de Zabala, Fernando Guevara pidió la absolución argumentando que no hubo relación de causa entre la acción u omisión del médico y la muerte de Vega. El tribunal resolvió dictando la pena de 2 años de prisión en suspenso y la inhabilitación por 6 años para cubrir guardias.
El domingo 18 de abril de 2009, Adán José Vega junto a su esposa y su hijo menor se acercó a la Clínica Regional con fuertes dolores en la zona del tórax. Allí lo atendió el Dr. Zabala que le recetó un medicamento para los dolores de estómago y le aconsejó hacerse revisar al día siguiente por un gastroenterólogo.
El hombre regresó a su casa, tomó la medicación pero a las dos horas volvió a la clínica porque no soportaba los dolores. Debió esperar a que lo volviera a atender el médico Zabala, que le aplicó inyecciones para calmar la dolencia.
Vega empezó a vomitar, se le pusieron los pies y las manos moradas y su esposa empezó a llamar desesperadamente al médico a través del timbre de la habitación. Como nadie acudió fue hasta la mesa de entrada y allí le dijeron que Zabala estaba durmiendo.
El galeno apareció al rato y llevó al hombre a terapia intensiva y horas más tarde, sobre la hora 10 falleció víctima de “un infarto agudo de miocardio derecho, cara diafragmática”, según determinó luego el médico forense Juan Carlos Touluse.
El informe del funcionario judicial fue de suma importancia para la investigación ya que allí se determina que ante el cuadro que presentaba Vega hay actuaciones a seguir que no fueron realizadas por el médico Zabala.