«Es inevitable, cuando se mira para otro lado, cuando se esconde la basura bajo la alfombra, cuando se ningunea la realidad, son los crudos hechos los que se muestran de la forma más brutal. Y es que la verdad no se puede tapar con reuniones donde todos se halagan, se habla mucho, se esconde más y se hace poco y nada», dicen a través de un comunicado de prensa el Movimiento por los Derechos de las Mujeres y Tamboras del Viento General Pico en referencia a la feroz golpiza recibida por una mujer el sábado.
Una mujer fue golpeada salvajemente frente a sus hijas por su ex pareja a una semana de que funcionarios políticos afirmaran que en cuestiones de violencia de género se estaba trabajando bien y que no se necesita un Programa Integral de Abordaje a Víctimas de Violencia de Género que incluyera un refugio, porque estadísticamente no hay cantidad de casos suficientes.
El comunicado de prensa continúa diciendo textualmente «Estas declaraciones fueron públicas el viernes 16 de agosto por el secretario de Desarrollo Social Daniel López, acompañado por la directora de Familia Lili Roldán, la delegada del Ministerio de Desarrollo Social de La Pampa, Analía Kucesky y la subcomisaria Vanina Fileni.
Entre todos negaron terminantemente la necesidad de contar con más recursos y con un programa integral que permita las mujeres víctimas de violencia salir del nefasto círculo en espiral que consume sus vidas y las de sus hijos. Un programa que ayude a los violentos romper con estructuras mentales que justifican su accionar y generan violencia. Para los representantes del estado, está todo bien.
Desde hace años venimos denunciando que poco se hace para cumplir la ley 26.485 , que no hay querellantes gratuitos para las mujeres golpeadas, que no hay un refugio para protegerlas hasta tanto se resuelva la situación del violento y puedan regresar a su hogar, que no programas económicos para asistirlas para que no tengan que volver al no poder sostenerse económicamente, que no hay equipos interdisciplinarios suficientes, que no hay turnos para psicólogos o psiquiatras en Salud Mental que atiendan en la inmediatez a las víctimas, que no hay un lugar donde una mujer pueda interiorizarse de sus derechos para poder salir del mundo de la violencia intramuro cuando aún no se decidió a realizar una denuncia, que no hay un teléfono de urgencia las 24 horas del día para llamar en caso de crisis de violencia. En síntesis, que hay un estado ausente que viola las leyes.
En el taller de políticas de género coordinado por la Lic. Laura Piñero y organizado por la diputada Fernanda Alonso, que tanto confunde el gobierno local con una comisión municipal, se nos decía insistentemente que teníamos “que ir en puntitas de pie” en nuestros reclamos, porque estábamos increpando al estado y solo se podían lograr avances cuando se es prudente y cuidadoso.
Esa es la política que se aplica, la de nada o casi nada, la de ir en puntitas de pie para no molestar, la de mirar para otro lado, la de los eufemismos, la de los lentes color de rosa, la del relato naif… en síntesis la de permitir que las situaciones de violencia continúen tiñendo a nuestra sociedad de sangre. Mientras tanto las mujeres no tienen dónde acudir, no saben cómo seguir tras una denuncia. Mientras tanto, las mujeres siguen siendo humilladas, golpeadas, matadas.
A ellos se les paga mes a mes el sueldo con los impuestos de todos. Eso y nuestra condición de ciudadanía nos da el derecho a reclamarle que cumplan sus funciones, que cumplan con la ley. Exigimos el blanqueo de la situación real en cuanto a las instituciones que trabajan sobre cuestiones de violencia de género y la implementación de un Programa Integral de Abordaje a las Víctimas de Violencia Machista. No queremos más que la realidad nos golpee. Cuando golpean a una, nos golpean a todas.»