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Dos miradas distintas, una misma realidad



En un comunicado que llegó a esta redacción en el día de ayer, el movimiento por los Derechos de la mujer tras una reunión mantenida el viernes entre funcionarios políticos y empleadas del estado por una parte, y representantes del Movimiento por los Derechos de las Mujeres y de Tamboras General Pico por otra, indica que la realidad sobre la violencia hacia las mujeres en nuestra ciudad se lee de formas diferentes.

Foto Archivo
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Mientras quienes dependen laboralmente del estado afirman que las cosas se hacen bien, con capacitaciones y el armado de la ruta crítica, quienes día a día somos sensibles a las problemáticas sociales con el solo compromiso de intentar un mundo mejor, observamos que es totalmente insuficiente lo realizado.

No desmerecemos la organización de la ruta crítica ni las capacitaciones ni los equipos interdisciplinarios que hay en la Subsecretaría de Políticas de Género del gobierno provincial y en el Hogar de Madres Solas del Municipio, pero sabemos que es insuficiente, porque no pueden cubrir la demanda y por que sus puertas están abiertas solo en horario laboral cuando la mayoría de los hechos de violencia ocurren los fines de semana y en horario nocturno.

Tampoco desmerecemos el trabajo articulado, pero ¿qué lugar conoce la población donde pueda ir una mujer que necesita acompañamiento para romper el círculo de la violencia y no se anima aún a denunciar? ¿Cuántos de ustedes podrían señalar un lugar físico donde acudir a buscar asesoramiento? ¿Cuántas campañas se realizaron en el último año para concientizar a la población de que la violencia hacia las mujeres es un delito y que se puede salir de ella? ¿Cuánta información sobre dónde recurrir brindó el estado a través de campañas de bien público en este último año? ¿Dónde se acompaña con  ayuda psicológica  (grupos de autoayuda, tratamientos prolongados, etc)? ¿Quién les ofrece posibilidades laborales (depender económicamente del agresor las hace vulnerables al extremo, a ellas y sus hijos)? ¿En qué lugar tienen asesoramiento legal gratuito con abogadas querellantes las que no tienen medios económicos para ejercer sus derechos?

Nos reclamaron estadísticas y sería buena contar con ellas, pero son las empleadas y funcionarios del estado los que tendrían que tenerlas para realizar un diagnóstico lo más fiel posible a la realidad y comenzar a trabajar a partir de él.

En lugar de eso, se nos criticó por no contar con números. Parece que no alcanza con la realidad circundante, con el femicidio de Carla Figueroa, con las miles de mujeres que sufren humillaciones diarias y no saben dónde recurrir para pedir ayuda. 

Parece que no alcanza la cantidad impresionantes de casos de violencia de género que se ventilan en Tribunales o las llamadas al Comando Radioeléctrico sobre hechos violentos en el seno familiar, y eso sin contar a las mujeres que no se animan a denunciar porque no saben que tienen derechos que el estado debe proteger.

Cuando solicitamos un refugio estamos solicitando un lugar físico que se transforme en un espacio de referencia para toda mujer que necesite romper con una relación de violencia, con equipos interdisciplinarios permanentemente a disposición de las víctimas, con un teléfono de urgencia las 24 horas que conozca toda la población, con un lugar donde se contenga a las mujeres e hijos que no tienen dónde ir las primeras horas o días tras la denuncia, con una propuesta económica para poder sostener la actitud y no volver al círculo de violencia, en síntesis con un Programa Integral de Abordaje a la Víctima de Violencia hacia la Mujer, contemplado por la ley. 

Respecto a la Comisión de Políticas de Género, en el transcurso de este año solo se reunió para armar las actividades por el Día de la Mujer y media hora antes de la reunión del viernes pasado para acordar como respondernos. Tiempo en que se hizo esperar al Movimiento de las Mujeres y Tamboras, que habían llegado a horario.

Sin embargo, se confundió constantemente un taller de género coordinado por una psicóloga con la Comisión Municipal de Género. Las instancias, si bien necesariamente tienen que trabajar en forma articulada, no tienen la misma incidencia ni responsabilidad. Es clara la ley 26485 cuando habla de la responsabilidad del estado en la prevención, detección y erradicación de la violencia contra la mujer. 

Durante tres años compartimos cada quince días las reuniones en la Comisión de Políticas de Género (antes Mesa de Políticas de Género), pero las dificultades que tienen funcionarias y empleadas del estado para resolver autónomamente y la forma de abordar la problemática a partir de la bajada de línea del taller de la psicóloga sin tener en cuenta otras propuestas, hicieron que en noviembre del año pasado dejáramos de participar. 

Entendemos que difícilmente se logrará un Proyecto Integral de Abordaje a las Víctimas de Violencia cuando los propios funcionarios se dirigieron en forma despreciativa a compañeras en la reunión mantenida el viernes. Ante el maltrato verbal de parte de los funcionarios públicos, parte del grupo se retiró, pero nunca se vertió insulto alguno como quisieron hacer creer.

Ante una realidad, hay dos lecturas diferentes, dos formas de reaccionar distintas, dos compromisos desiguales, dos abordajes diversos… mientras la urgencia ante las situaciones violentas clama a gritos una solución.