En Salud Pública no se piden donantes de sangre porque está abastecida con voluntarios, lo que mejora la calidad de cualquier transfusión. El aporte de las cooperativas de electricidad de la zona fue clave para lograrlo. En la salud privada, la cuestión es diferente porque aún no se firmó un convenio con el estado.

Nicolás Marquesoni
El viernes se realizó la cuarta campaña de donantes en la enfermería de Corpico, actividad que se replica en las cooperativas de Arata, Eduardo Castex, Colonia Barón, Intendente Alvear, Realicó y Trenel, una escuela de Bernardo Larroudé y la Universidad Nacional de La Pampa.
“Seguimos garantizando el ciento por ciento de donantes voluntarios, en agosto va a hacer 4 meses que no pedimos donantes en el hospital”, explicó Nicolás Marquesoni, Jefe del Banco de Sangre del hospital Gobernador Centeno y Coordinado provincial de Hemoterapia.
Sin embargo, cuando un paciente de alguna de las clínicas privadas necesita sangre, se llama desesperadamente a través de los medios de comunicación y a los familiares y amigos para que vayan a donarla.
“El problema es que hay un convenio que no se ha firmado aún, porque Salud Pública va a tener que vender la sangre al sector privado. Hay que sentarse cuánto cuesta de acuerdo a los costos que se tienen, pero aún está en asesoría letrada de la provincia estudiándose”, indicó.
Esa situación genera el inconveniente de que donantes voluntarios cuando ellos o parientes o amigos van a atenderse a alguna clínica, se les pide sangre y se enojan. “Cuando se firme el convenio, ese problema va a desaparecer”, sostuvo Marquesoni.
Transfundir sangre de donantes voluntarios es lo óptimo desde el punto de vista cualitativo y cuantitativo. Por un lado, porque ante la emergencia se cuenta con la sangre y no se debe esperar a que se consigan donantes. Por el otro, porque está comprobado por la OMS que la sangre del donante es hasta cinco veces más segura que la de reposición.
Es que hay enfermedades, como el HIV Sida, que tienen un período de ventana en el cual no se registra en ningún análisis y quien está compelido a donar sangre por la situación de un familiar o amigo, es menos seguro.
La zona norte de La Pampa es la única región que tiene la totalidad de la sangre utilizada en Salud Pública que proviene de donantes voluntarios. La mayoría de las provincias llegan apenas al 50 %.
De toda la sangre donada, solo el 4 % no es apta porque da serología reactiva, sobre todo en enfermedades como mal de chagas y brucelosis. “Ha disminuido la incidencia de HIV y hepatitis en los últimos tiempos”, agregó Marquesoni.