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CONTRATISTAS RURALES: “Los costos crecientes nos comen la rentabilidad”, advirtió Francisco Sobré



Los contratistas rurales son responsables, en la actualidad, del 70 por ciento de las cosechas, 60 por ciento de las siembras y un alto porcentajes de las pulverizaciones. No obstante ese volumen de trabajo la situación del sector es “muy preocupante”, definió Francisco Sobré, tesorero de CAPROMA (Cámara de Propietarios de Maquinarias Agrícolas). Las tarifas quedan atrasadas con respecto a los costos y el impacto de las políticas nacionales sobre el marcado de los granos incide directamente en el calendario de labores y las negociaciones con los productores particulares y los pooles, señaló Sobré en diálogo con Infopico.com.


“Los contratistas tenemos el mismo problema que otros sectores vinculados con el campo, que son los costos crecientes. En algunos insumos como el gasoil  y los repuestos, que son consumos habituales, podemos darnos cuenta de su evolución, que llega a un 30 por ciento anual. Pero hay otros que están menos programados y también inciden. Nos están comiendo la rentabilidad. Y además la aplicación de las nuevas tarifas (de los contratistas) lejos están de poder acompañar el aumento de costos que hemos tenido”, resumió el directivo de CAPROMA.

“Salimos de un año 2012 con muchos problemas para trabajar por los excesos de  lluvias. Ahora estamos en un año normal -(en cuanto a la humedad)- pero las tarifas las hemos actualizado en el mejor de los casos en 22 % o 25 %  y en consecuencia perdemos hasta unos 8 puntos de rentabilidad. Eso va a repercutir en las amortizaciones y en dificultades para renovar el parque de maquinarias. Es un panorama bastante preocupante”, indicó Sobré.

“Los que tienen acceso a créditos blandos lo pueden paliar por ese lado, pero los que no pueden tener tasas ventajosas, están complicados. Nos preocupa la próxima siembra porque quisiéramos reflejar en las tarifas el aumento de los costos. A fin de septiembre empezamos con maíz, luego con girasol, que por cuestiones de políticas de precios se está sembrando muy poco. Luego se recarga el trabajo en noviembre y diciembre, en otra situación que también afecta la rentabilidad de la empresa contratista. Años atrás cuando se hacía  fina y luego girasol teníamos más días de siembra y más diversificadas las tareas tanto en siembra como en cosecha”, relató a Infopico.com.

“Pero ahora con estas cuestiones del gobierno (nacional) que pone trabas para la siembra de la fina y del girasol, también hay problemas para la campaña de la cosecha. Llega diciembre y las cosechadoras están en los galpones; no salen a trabajar porque no hay cultivos. Luego viene febrero y girasol hay poco. Hay promesas sobre el tema de las retenciones para áreas marginales o que no son zonas-núcleo. Habrá que tratar de aguantar y buscar la forma de resistir. Nadie puede imaginar a la Argentina sin una actividad agropecuaria importante”, concluyó Francisco Sobré.