En los últimos días, los incendios, fundamentalmente los de pastizales, se multiplicaron hasta llegar a entre 8 y 9 en cada jornada. Algunos fueron agotadores porque las autobombas no pudieron ingresar y debieron apagar el fuego a chicotes. Y el trabajo no termina allí, luego deben limpiar minuciosamente equipos, autobombas y herramientas.

Pablo García Casatti relató que en los incendios de pastizales debieron trabajar en muchos casos con herramientas de mano en lugar de agua porque la autobomba no podía ingresar. “Ayer hasta nos tocó apartar unas 15 ovejas que podían quemarse, el esfuerzo en este tipo de incendios es mucho más grande cuando tenemos que trabajar con chicotes, es golpear el piso constantemente para apagar el fuego”, dijo.
A pesar de la cantidad de servicios que deben cubrir por día, en forma gratuita y voluntaria, han podido responder a todas las demandas. “Las complicaciones más grandes se dan en los incendios de pastizales, uno sabe a qué hora sale pero nunca a qué hora vuelve, ayer hubo incendios en Pico, Agustoni, Trebolares y Speluzzi”, explicó el dirigente bomberil.
Pero el trabajo no termina cuando se apaga el fuego, continúa en el cuartel con la limpieza exhaustiva de las autobombas, equipos y herramientas, arneses, cilindros, equipos de respiración llenas de hollín, barro y agua. “Hay que dejarlo listo para una próxima salida”, se explicó.
Una de las complicaciones que sufrieron ante el incendio del frigorífico de Trenel fue que tienen en reparación el compresor que se utiliza para cargar los tubos de aire para proteger las vías respiratorias de los bomberos. Los voluntarios de Caleufú los abastecieron para el servicio y además, volvieron a cargarlos para que estén preparados para una próxima salida.