La propuesta realizado por docentes del Colegio Normal de General Pico, sobre la situación de violencia y motivos múltiples que desde hace tiempo viene arrastrando la educación tuvo una excelente respuesta por parte de la comunidad educativa.
El acto comenzó alrededor de las 18:00. Las palabras más importantes fueron expresados Silvia Ponteprimo que estuvieron centradas en los hechos de violencia ocurridos en este último tiempo y a la última resolución que envió el ministerio a los colegios.
Las situaciones ocurridas son consecuencias de la llamada flexibilización del conocimiento que vulnera no solo el rol docente sino también nuestra tarea.
El comunicado leído expresó: “Coincidimos con lo dicho por los profesores colegas santarroseños cuando aluden que las situaciones ocurridas son consecuencia directa de la “flexibilización del conocimiento “que vulnera no sólo el rol sino también nuestra tarea como docentes.
El día martes 14 pasado, en oportunidad de una “nueva” jornada institucional, no comprendida por uno de los actores del sistema, los padres, ya que lo asocian a un día “sin clases”, nosotros, los que asistimos, nos vimos sorprendidos por el contenido de la documentación que el ministerio acercó, para poner en conocimiento y llevar a cabo.
Nosotros, los docentes, nos sentimos muy preocupados por lo que las políticas educativas provinciales llaman “inclusión con calidad”; ésta refleja el deterioro que día a día percibimos quienes transitamos por la escuela pública.
El análisis de la resolución 660/13 sobre evaluación, refleja que se piensa que el alumno sólo promocionará con innumerables oportunidades dadas por la institución y no por su propio esfuerzo, responsabilidad, compromiso, etc. Una consecuencia directa, es que el alumno que estudia y quiere estudiar, se ve desalentado y no reconocido, ya que los esfuerzos de la institución se abocan a aquél que únicamente transita la escuela.
Por otro lado, no creemos que auspiciar la promoción sin aprendizajes sea un modo de “incluir con calidad”. Ninguna estrategia ni proyecto educativo, es factible con inasistencias ilimitadas. No olvidemos que la educación, no es sólo instrucción sino formación, y el alumno y su familia tienen que aprender e internalizar que la asistencia es imprescindible para una buena trayectoria. Y para interiorizarlos en el cumplimiento de normas que, cuando se inserten en el mundo del trabajo, les serán exigidos.
No consideramos que la periodización del año lectivo en tres trimestres, contribuya al seguimiento del alumno; por el contrario, esta organización no respeta los tiempos del proceso pedagógico ya que requiere una nota orientadora, cuando es prematuro emitir un juicio de valor. Esto implica que cada mes y medio, el docente deba emitir una calificación. Además, el segundo trimestre queda interrumpido por el receso invernal, afectando la continuidad de las actividades propuestas para el trimestre.
Con respecto a la posibilidad de hacer acreditaciones parciales de aprendizajes no alcanzados, creemos que no se condice con una visión integral del saber. Implicaría hacer divisiones artificiales en el interior de cada espacio curricular.
Por último queremos expresar nuestro profundo malestar como docentes, porque no se permite nuestra participación, en la definición de las condiciones en que debemos desarrollar nuestra tarea, desoyendo totalmente nuestros aportes y desestimando nuestra formación profesional docente.
Creemos que estos nuevos lineamientos lejos de favorecer una “educación integral”, convierten a la escuela en un espacio donde están “todos” y aprenden “pocos”.