Las integrantes del Movimiento por los Derechos de las Mujeres señalan a través de un comunicado de prensa que «cuando el estado está ausente ante la violencia que sufren miles y miles de mujeres por el solo hecho de serlo, se corre el riesgo de que las víctimas actúen en su defensa y se las castigue doblemente» en relación al caso Ragonese y otros similiares.
El comunicado continúa diciendo que «lo que le sucedió a Romina Ragonese se puede encuadrar en este contexto de desigualdad y vulnerabilidad por su condición de mujer, pobre, joven y desamparada. Sufrió y sufre violencia machista, institucional, simbólica, psicológica, física desde pequeña. De grande siguió sufriendo los avatares que vivir en la calle le deparó. Por ser mujer, además, sobre ella se ensañó lo peor de una cultura machista que considera el cuerpo femenino como un objeto más y que por ello fue víctima de maltrato, violación y humillaciones. En medio de ese infierno, no contó con la protección que el estado está obligado a brindarle como víctima. Es sabido que había denuncias radicadas contra Maximiliano Pérez por violencia y nada se había hecho».
Respecto a lo ocurrido en General Pico entre un organismo municipal y la Justicia, expusieron que «los entredichos entre la Defensoría Oficial y la Secretaría de Desarrollo Social sobre el lugar donde alojar a Romina mientras durase su prisión domiciliaria, puso al desnudo la falta de políticas públicas municipales en cuestiones de violencia de género. Desde hace más de tres años venimos reclamando la creación de un refugio y equipo técnico interdisciplinario en nuestra ciudad para mujeres violentadas y sus hijos. Nada se hizo hasta el momento y no hay voluntad política de concretarlo».
Por último,piden cambiar las leyes. «El caso del abogado Sergio Caram pone en evidencia que para la ley es más importante la propiedad privada que el cuerpo de una mujer, ya que los abusos sexuales simples raramente son condenados con penas de prisión efectiva, como sí lo son los delitos contra la propiedad. La vida, la dignidad, la integridad de las niñas, niños y mujeres abusadas es menos importante que un televisor. Es necesario modificar las leyes ya».