“Es todo lo que tenía para decir”, fueron las últimas palabras del Senador Verna, mientras se alejaba de los medios, después de poner énfasis en la realidad, de acuerdo a una encuesta solicitada por el “Municipio” la cual refleja que la desocupación en esta ciudad es del 21%. “Una cosa es lo que se dice y otra la realidad”, dijo.
No dejó de llamar la atención que el senador nacional se detuviera ante los medios para hablar. Prácticamente no dejó que se le realizara preguntas y se encargó de explicar detalladamente las estadísticas de la encuesta.
Además remarcó en reiteradas oportunidades que lo más importante no era “quién había mandado a hacer la encuesta”, sino lo que “esta reflejaba”. Posteriormente respondió que la había solicitado por una seria preocupación el municipio de Pico.
Se encargó de poner énfasis y resaltó que la mayoría de los piquenses cree que la responsabilidad en un alto porcentaje le correspondía a la política económica del gobierno nacional, en segundo lugar a la política económica del gobierno provincial y por última a la política económica del gobierno municipal.
Justo en este día y en un tema tan sensible socialmente, Carlos Verna, se encargó de desnudar la realidad que existe en la comunidad píquense. Sus números fueron categóricos. Casi como una voz opositora.
No quiso analizar, ni realizar declaraciones políticas, aunque a este medio le habría gustado que dejara su definición sobre la reforma judicial y que profundizara sobre algunos proyectos que ha presentado últimamente sobre telefonía móvil y el último que habla de un sistema de autogeneración de energía doméstica.
Tampoco dio ningún nombres y sólo se limitó a hablar con los números concretos y a responderle a la la ministra nacional de Industria, Débora Giorgis, replicándole que cuando ella habló de los 300 puestos que había generado el sector de la industria en La Pampa, se habían perdido más de 600 en frigoríficos pampeanos.