En la seccional 1° de comisaría de General Pico, en la sala pública donde se reciben las denuncias, colgado en una pared se exhibe un diploma de honor con la siguiente leyenda: “República Argentina, Provincia de La Pampa, POLICÍA. Por cuanto Señor Jefe de Policía ha conferido al personal de la Comisaría de General Pico, MENCIÓN DE HONOR por resolución 2 GP, de fecha 29 de marzo de 1977. Por tanto: se le expide la presente mención. Santa Rosa, 1° de Abril de 1977. Firmado LUIS ENRIQUE BARALDINI. Mayor, Jefe de Policía de La Pampa”. El día 20 de enero de 2012, el Juez Federal Pedro Zabala procesó a Baraldini por delitos de lesa humanidad en perjuicio de numerosas personas. Dicho procesamiento fue confirmado por la Cámara de Apelaciones el día 20 de septiembre de 2.012.
Imagen del cuadro colgado en Comisaría Primera de General Pico
En el frente del edificio de la Seccional 1° de Policía de General Pico, se halla una placa que textualmente dice “Espacio de la memoria. 1976- 24 de marzo-2009. En este lugar se detuvo ilegalmente a ciudadanos de esta provincia durante el TERRORISMO DE ESTADO. A 33 años del GOLPE GENOCIDA decimos NUNCA MÁS. MEMORIA-VERDAD-JUSTICIA. APDH, ex Detenidos, Familiares de Desaparecidos, comunidad de General. Pico”.
Estos hechos constituyen por sí mismos una radiografía de la institución policial de la provincia de la pampa. Una adhesión superficial y pública (el frente) al reclamo de memoria, verdad y justicia sobre el terrorismo de Estado, y en el fondo (en la habitación de las denuncias), una arraigada fidelidad a los años dorados cuando el genocida Baraldini ejercía su jefatura y pergeño las normas que, todavía hoy, la rigen.
Los actuales altos mandos policiales y políticos, conocen de sobra esta doble moral de la institución y, por supuesto, la avalan tácita o explícitamente. La institución policial como tal es en la actualidad, como fue siempre, y más que nunca durante el terrorismo de Estado, represiva, prejuiciosa y violenta con una parte de la población civil, y complaciente con otra. Violenta con la más vulnerable y estigmatizada, la población joven, pobre, desocupada y con poca formación; con mujeres y hombres sometidos a prostitución. Complaciente con los poderosos hombres de negocios, terratenientes y altos funcionarios estatales.
Los organismos de Derechos Humanos de la Pampa han denunciado sistemáticamente esta situación, que es igualmente negada por el poder político, que cumplidos a fin de este año tres décadas de democracia, se ha resistido a refundarla. Entre tanto, se ha reformado la constitución nacional, la constitución provincial y el código procesal penal de la provincia. La ley orgánica policial del año 1979 sigue en pie.
En los últimos meses a raíz de los casos de Carla Figueroa y Sofía Viale, fueron o están siendo sometidos a juicio seis funcionarios judiciales (Flores, Salinas, Aberásturi, Gilardenghi y Afonso, aclarando que en este último caso no hubo juicio sino rescisión contractual, ya que no se trataba de una funcionaria de planta), uno de ellos de máximo rango (Bongianino). No se supo de un solo policía, de cualquier rango, que hubiera perdido su condición de tal o se lo hubiera sancionado por su responsabilidad en aquellos episodios. Otro ejemplo del tremendo poder que todavía detenta la Institución Policial, la forma en que lo utiliza y los valores a los que guarda fidelidad.
La democracia nunca estará completa, y sobre todo nunca estará segura, hasta que no nos decidamos a cambiar ese poder, ese funcionamiento y esas fidelidades.
Imagen ampliada del cuadro donde se observa la firma del represor Baraldini

Placa que puede ser observada en la entrada de la comisaría