Recientes campañas publicitarias están abordando “las crisis”. El capitalismo no se resiste a ceder ante la evidencia de que el consumo no resuelve la angustia ni las dificultades y dolores propios de la existencia. Y arremete convocando otra vez más al consumo para remediar la fallida felicidad.

La publicidad de un banco muestra una pareja antes sostenida en el consumo que ahora está en crisis. Un nuevo modelo de automóvil plantea que la incomunicación padre-hijo se resuelve con un dispositivo de bluetooth, el de otro vehículo, muestra a un pequeño comunicándose con sus padres dentro del mismo auto con un teléfono celular dado que no lo escuchan.
En “El malestar en la cultura” (1930) S. Freud plantea que “tal como nos ha sido impuesta, la vida nos resulta demasiado pesada, nos depara excesivos sufrimientos, decepciones, empresas imposibles” y que para hacer frente a ellos existen diferentes maneras de paliar ese malestar (lenitivos). Su perspectiva “pesimista” sugiere que el amor, la religión, el delirio, la sublimación y los narcóticos serían los “remedios” a la enfermedad de la existencia humana. Cada una resuelve el problema desde lugares diferentes.
Hoy es el consumo quien reúne esa significación. Todo pareciera ser resuelto por las ofertas que el mercado nos deja a mano, por su imperativo a consumir de todas maneras y por su asombrosa capacidad de hacer que creamos que al hacerlo “somos libres” eligiendo.
Es desde esta perspectiva que entendemos que el consumo de drogas, más que un problema, es un revelador de problemas o un signo de época. Unos consumen “autos”, otros “tecnología”, otros “drogas”, y así en un sin fin que ponga “remedio” a las vivencias opacas de una cotidianidad entrelazada en la falta de sentidos.
En la primera nota publicada este año nos referíamos al surgir de una nueva “cultura de la ternura”-en respuesta a la de la “mortificación”-, desde las “lógicas del cuidado”- nos tenemos unos a otros-. Ternura como constitutiva del sujeto, como motor y transmisora de cultura, como productora de historia y abrigo ante el desamparo social. En definitiva crear “sentidos” donde habita el vacío; para que no sea la droga ni el consumo la religión de los pueblos.
Bibliografía de consulta:
Freud, Sigmund. Obras completas de Sigmund Freud. Volumen XXI – El porvenir de una ilusión, El malestar en la cultura, y otras obras (1927-1931). 2. El malestar en la cultura (1930). Traducción José Luis Etcheverry. Buenos Aires & Madrid: Amorrortu editores.