El socio Pedro Mangas reconoció que busca que la asociación civil que administró el autódromo Ciudad de General Pico sea intervenida para hacer una auditoría y dilucidar situaciones como el pago con cheques particulares a 60 días, la falta de actas sobre cada carrera, el sello en lugar de entradas para boxes, entre otras supuestas irregularidades.
El hombre está buscando en Personas Jurídicas la situación legal de la asociación, ya que el jueves 28 de marzo debía haberse realizado la asamblea anual y no concurrió la Comisión Directiva.
Afirmó que “hubo manejos de los que no estábamos enterados de nada. Siempre colaboré con la faz deportiva, con la organización de las carreras. Pero fueron ellos los que controlaron el manejo de dinero”.
Ante las supuestas irregularidades dijo que busca “la intervención para pedir la auditoría, porque hay muchas cosas que conozco.Nunca se hicieron las actas tras la finalización de cada carrera con la cantidad de autos, de entradas vendidas… qué pasaba con la cantina, dónde están las facturas de compra, de venta… y todo eso no está en el municipio”.
Cabe recordar que el convenio de concesión del autódromo a la asociación implicaba la confección de actas de cada espectáculo con los números correspondientes, ya que de la ganancia neta, un 10 % correspondía entregar al municipio.
Mangas mostró su recibo de socio, dijo que tenía pago todo el año 2012 pero reconoció no conocer su situación ya que no hay comunicación con la comisión directiva.
“No sé si estoy como socio, porque hay muchas cosas que conozco. –dijo- ¿Qué pasó con las picadas?, la entrada a boxes de la gente se hicieron varias veces con un sello en la mano, ¿cómo se controla eso? Se han pagado cuentas con cheques particulares de socios a 60 días. Quiero saber si la asociación tiene caja de ahorro o cuenta corriente…”
Por otra parte, afirmó que “la asociación siempre se manejó de manera difícil, como todas las asociaciones, no es que seamos la oveja negra”. Y dijo que en los últimos tiempos se manejaba en forma cuasi familiar, entre Heim y Brandemann.
“Tienen una forma imperativa de moverse, se fue borrando gente que no acordaba con esa forma y todos esperábamos la asamblea del jueves pasado que no se hizo”, afirmó.
Explicó que las picadas no se hicieron más porque el autódromo se inunda y es costoso mantenerlo en estado. “La culpa en este caso es también de la Municipalidad porque mandaron todo el agua de los barrios a la tranquera del autódromo. Todo el mundo pedía picadas y nos fuimos a hacerla a Santa Rosa porque era más redituable, porque acá teníamos inundado y había que trabajar para ponerlo en condiciones”.
Se adjudicó la solución al problema del empleado que la asociación mantuvo en situación laboral irregular durante años, uno de los puntos a resolver para devolver la concesión.
Por último, reconoció como acertada la medida de entregar la administración del autódormo a la FEPAD, pero “no quiero que se lleve la asociación civil porque se creó para manejar el autódromo.