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Cerca de 2 millones de pesos de deuda en la obra social y amenazas de muerte



Ricardo Gómez, secretario general de ATSA radicó una denuncia en fiscalía el viernes pasado por mensajes de texto intimidatorios a tres empleados de Santa Rosa y una de General Pico. La obra social de la sanidad tiene una deuda de 2 millones de pesos por lo que atraviesa una difícil situación.

Ricardo Gómez
Ricardo Gómez

En conferencia de prensa, el dirigente del gremio de los trabajadores de la salud privada explicó que en octubre del año pasado se cortó la obra social con todos los colegios médicos a raíz de una deuda de casi 2 millones de pesos que se viene acumulando desde el año 2008.

Afirmó que ese déficit se produjo por la falta de pago de aportes patronales  de sanatorios, clínicas, geriátrico, centros de diagnósticos y otros establecimientos de salud privados.

En total, indicó que las empresas deben a la obra social unos 4 millones de pesos, por lo que consideró que la situación no es grave y que desde la federación que los nuclea, FATSA, se realizarán auditorías e intimará para resolver la situación.

Cuando se consultó porqué se permitió llegar a una deuda tan abultada, explicó que cada vez que intimaban a las empresas, éstas amenazaban con despedir empleados.

Negó malversación de fondos aunque reconoció que el banco les rechazó siete cheques, el máximo previsto. Afirmó que los movimientos de dinero están todos documentados y se usaron para paliar el problema de la obra social.

Explicó que se utilizaron fondos del gremio para continuar con la cobertura médica a través de reintegros y pago de prestaciones.

En el marco del problema financiero, tres empleados de Santa Rosa y la gremialista Silvia Machesich, de General Pico, recibieron amenazas de muerte a través del teléfono celular.

El viernes Gómez radicó la denuncia ante fiscalía en nuestra ciudad, pero adelantó que los tribunales piquenses se declararán incompetentes ya que el número de móvil desde donde se enviaron los sms pertenece a un número con característica de Santa Rosa.

Afirmó que no tienen enemigos declarados de quienes desconfiar y que todas las amenazas partieron del mismo celular.

Por último, dijo que no tiene problemas personales con Silvia Machesich, aunque desde el año 2003 discuten fuertemente cuestiones gremiales.