Solamente el 24% se inició solo en este camino. El informe del Centro NAIM, revela que Detrás de cada asesoramiento o proceso de admisión resulta evidente que son muchos más quienes no consultan que quienes sí lo hacen.

Continuando con el análisis de las estadísticas, es interesante leer lo que éstas en su decir ocultan. Detrás de cada asesoramiento o proceso de admisión resulta evidente que son muchos más quienes no consultan que quienes sí lo hacen. Existe en criminología un concepto llamado “cifra negra”. Dicho concepto quiere dar cuenta de todos aquellos casos no denunciados por múltiples motivos (no se confía en la justicia, miedo a la estigmatización en el entorno de una comunidad, temor a venganzas por parte del autor del delito, etc).
Haciendo un paralelo, existirían múltiples causas por las cuales una familia o institución “demoran” en “abrir” su problemática hacia instituciones como Naim. Esto resulta evidente al plantear el contraste entre la gran cantidad de comentarios oídos al pasar en cualquier lugar de encuentro ( la cola de un banco, un supermercado, la despensa del barrio, las noticias diarias en los medios de comunicación locales) y de las no tan asiduas consultas que se registran.
Al abordar la temática de los factores de riesgos que presenta cada consultante es común entrar en conocimiento de un grupo de consumo para el cual esta conducta no se registra como problemática. La mayoría de los consultantes se inició en el consumo en grupo (67%), siendo mucho menor el número de quienes se iniciaron solos (24%). Otro dato no menor es cuando uno de los factores considerados de protección, la familia, se transforma en el entorno en el cual se da inicio al consumo. Estos grupos familiares registran en su seno antecedentes de adicciones.
Consideramos además que en la adolescencia el sentido de pertenecía, el miedo al “buling”, o el temor a la soledad marca como imperativo fuertemente el “pertenecer” a cualquier precio. Esto refleja la dificultad que manifiestan los jóvenes para poner límites, diciendo que no, ante un contexto social que naturaliza el consumo como pasaje inherente de la etapa de juventud. Un 59% consume tanto en soledad como en grupo, en contraste a un 21% que lo hace únicamente estando sólo.
Por eso luego de la lectura de la estadística nos regresa como pregunta ¿dónde están esos otros?, ¿a quienes le preocupa su salud?, ¿Para quién es problema el consumo de sustancias adictivas en nuestra comunidad? Como institución inserta en el medio local y preocupados por esta cuestión, buscamos sumarnos a espacios de construcción colectiva varios: escuelas, educadores populares, dirigentes de organizaciones civiles y religiosas, la intersectorial barrial, entendiendo que el camino es la apertura desde lo preventivo asumiendo las lógicas del cuidado, desafiando la actitud de la espera pasiva.
Lic. Agustín Camiletti
Dra. Natalia C. Medus
Centro Naim