El municipio, a cargo del ex intendente Luis Alberto Campo, compró en 2005, los terrenos del ex autódromo del CSI, valuados en un millón y medio de pesos. Lo concesionó a una entidad civil (cuyos directivos eran varios funcionarios) que la usufructuó durante años sin poner un solo peso y sin entregar nada de dinero a la comuna. Hoy se devuelve al municipio. ¿Volverá a repetirse la historia?

La compra fue muy cuestionada en el Concejo Deliberante porque que la situación financiera del Municipio era complicadísima.
Para convencer a la ciudadanía, Campo argumentó que allí se iba a instalar una escuela de manejo y se iban a construir circuitos para bici cross, moto cross y otras disciplinas, además de transformarlo en un espacio de recreación para las familias.
Además del millón y medio de pesos, el municipio entregó cuantiosos subsidios y pagos para reacondicionar el lugar.
La concesión se firmó con la Asociación Civil A Todo Motor, que en sus inicios tuvo al mismo Luis Alberto Campo, Héctor Lusi (entonces secretario de gobierno) y Edgardo Privitera (funcionario municipal) como directivos.
La Asociación nunca sacó un peso de su bolsillo para tener un autódromo a su medida y poder realizar espectáculos automovilísticos.
Siempre cobró entradas y, según el convenio, tras descontar todos los gastos, se quedaba con el 10 % de lo recaudado. El resto debía ir a la Municipalidad.
Sin embargo, y de acuerdo a las palabras del actual secretario de gobierno, Daniel Pérez, (y las rendiciones de cuentas municipales) nunca ingresó un peso a la comuna.
Durante varios años, en el Concejo Deliberante los ediles Patricia Testa (Frepam) y Francisco Tineo (Nuevo Encuentro) denunciaron la situación.
Caber recordar que la Asociación Civil A Todo Motor fue creada en mayo de 2001, cuando el ex intendente comenzó con las tratativas para comprar el ex autódromo de Independiente.
El autódromo se compró con la aprobación del Concejo Deliberante cuyo bloque justicialista tenía la mayoría para lograrlo.
Entre las argumentaciones expuestas por el oficialismo, se hablaba de la necesidad de contar con una escuela de manejo y un lugar para disciplinas deportivas como bici cross, moto cross y karting, además de un espacio público de recreación en la parte arbolada de esas 24 hectáreas.
Para ponerlo en funcionamiento, se hicieron inversiones en movimientos de suelo, repavimentación del circuito, alambrados, baños químicos, etc.
Tras el convenio entre la Municipalidad y A Todo Motor, se vendieron bonos por publicidad estática.
Desde el Concejo Deliberante, en julio de 2006, los ediles opositores cuestionaron que los ingresos por venta de bonos lo tuviera la Asociación y que los funcionarios sean parte de su comisión directiva.
Campo anunció entonces su renuncia a la Asociación y el traspaso del manejo de los bonos a la Municipalidad.
Sin embargo, el dinero que se recaudaba se entregaba en forma de subsidios a la Asociación por lo que al mes siguiente, los concejales volvieron a cuestionar ese manejo.
Para agosto de 2006, el ex intendente había entregado 15 mil pesos en subsidios a la Asociación que presidía su primo y en donde tenía activa participación.
Los reclamos continuaron a través de los meses, casi siempre referidos a sobre facturación de trabajos para el autódromo, la mayoría de veces encargados a la empresa cuyo dueño es pariente de Luis Alberto Campo.
Inclusive, en ese entonces, el municipio pagaba mil pesos de publicidad a una radio “amiga” para promocionar las carreras que hacía la asociación.
En octubre de 2008, con Jorge Félix Tebes como intendente, aún la municipalidad seguía pagando las cuotas por la compra del predio, y seguían apareciendo facturas de la gestión anterior sobre trabajos realizados en el lugar.
Las carreras automovilísticas se realizan con éxito, y además se agrega el espectáculo de las picadas. La Asociación A Todo Motor recauda por venta de entradas y por venta de publicidades. Sin embargo, nunca entró un peso al municipio.
En síntesis, una entidad privada hizo durante años su negocio con bienes de la Municipalidad, que costaron más de un millón y medio de pesos a los piquenses, sin poner un solo peso y sin entregar a las arcas municipales un solo billete.
Ah, y de la escuela de manejo, de la parquización, juegos, parrillas, mesas y bancos para que las familias disfruten del predio los fines de semana, nada se hizo.