Las cargas, ¡Que tema! Cuando les digo que a través del Ferrocarril podemos saber “todo” sobre la vida de la ciudad, no es una exageración, leyendo los boletines nos enteramos hasta la marca del coñac que tomaban los piquenses en el año 65, ya todos los despachos quedaban registrados.-
Hoy, la diversidad en el transporte y las comunicaciones hacen que parezca muy lejano el hecho de pensar en que “todo” llegará casi exclusivamente en Tren, pero hasta no hace tanto tiempo esto era así y demandaba una estructura organizacional más que interesante. Empecemos a conocerla…
Primero las cargas llegaban a la estación y allí la tarea no era tan sencilla como parecería ya que para recibir una caja o encomienda el empleado debía tener en cuenta leyes, decretos, resoluciones y una interminable cantidad de artículos. Ejemplos:
el 7 de Diciembre de 1979 por Decreto firmado por Jorge Rafael Videla se prohíbe en todo el territorio de la Nación la distribución, venta y circulación del libro “Los Dignos” , así que pobre empleado al que le tocara llamar a Policía Federa para dar cumplimiento a lo dispuesto en el art. 1 y retirar el libro.- En el año 39 un empleado debía saber que el 1 de mayo quedaba abierto el período de caza y que el Noroeste de la Gobernación de La Pampa, no debía aceptar despachos de productos de la caza desde estaciones situadas en esta zona y que por Decreto del Poder Ejecutivo de fecha 12/11/25 la liebre estaba considerada como plaga de la agricultura y su caza y transporte se permite en toda época.-
- En el año 1935 Los perros no eran un despacho simple, ya que con frecuencia personas desconocidas despachaban perros por encomienda con el evidente propósito de deshacerse de ellos, a nombre de otras imaginarias, sin que se presente nadie a retirarlos, dando lugar a que se originen gastos por alimentación a los que la empresa debía responder. Es por ello que el personal para evitar esto debía, antes de aceptarlos, cerciorarse de la identidad y domicilio del remitente y exigir al remitente el domicilio del destinatario. Pero no terminaba ahí el art. 11 decía que los perros que lleven los pasajeros deben considerarse como equipaje, únicamente a los fines de su transporte en el mismo tren en que viajen sus dueños, pero no así en lo que respecta a la franquicia de los 50 kilos, debiéndose cobrar el flete correspondiente de acuerdo con la tarifa de encomiendas, formulando guía de equipaje. ¡Todo un trámite!
- En el año 1948, debían saber que por concesión comunicada en el B:S 23/44 se transporta libre de fletes víboras y arañas venenosas que se despachen a Once consignadas al Instituto Bacteriológico “Dr. Carlos G. Malbrán”.-
Podríamos seguir escribiendo cientos de detalles interesantes que marcaban toda una época a través de las cargas ya que estas nos indican, que zonas de La Pampa tuvieron que comprar forrajes por la sequía, cuando había una invasión de langostas en General Pico, en que años despacharon embriones de peces o peces vivos para ser sembrados en La Pampa ó las penas para los que despachaban armas de fuego cargadas en trenes de cualquier categoría.-
Se transportaba “todo” hasta cadáveres.

Una vez realizado el despacho la estación destinataria continuaba el proceso hasta que llegaba a manos del destinatario y a pesar de la prolijidad en el despacho muchas veces había problemas y faltaban o sobraran bultos o encomiendas es por ello que en todos los boletines se publicaban los bultos faltantes o sobrantes, lean que caja de coñac le sobraba a General Pico.

Pero… sigamos conociendo que decían emblemáticas empresas de nuestra ciudad de este particular servicio.-