A los 13 años conoció el oficio a través de su padre. Nació hace 75 años en Sundblad provincia de Buenos Aires, partido de Rivadavia. No le gusta que lo definan como artesano, sino como “soguero” o “guasquero”, como se decía antiguamente.

Trabaja el cuero con rudimentarias herramientas para sobarlo- ablandarlo- y poder venderlo a quién lo requiera. Desde pequeño fue guiado por su padre que era “carrero”, y junstos arreglaban todos los elementos de trabajo que se rompía en la casa, como por ejemplo lazos, recados, fustas estribos y sogas.
Cuanta que los trabajos que más le piden es curtir el cuero para otros sogueros y que en los ratos libres, que nos los tiene muchos en el día, se hace tiempo para afilar cuchillos.
Señaló que durante varios años les enseñaba el oficial de soguero a estudiantes de la carrera de Veterinaria, principalmente de otras provincias, y que en la actualidad muchos de ellos realizan muy buenos trabajos. “Son sogueros de trabajos delicados, por que se dedican a hacer el trenzado que llevan los cabos de los cuchillos y quedan muy prolijos”.
Don Enrique Ramón Moreno dejará un legado muy importante entre aquellos que les enseñó este arte de trabajar el cuero para darle una forma que solo la imaginación del “soguero” puede alcanzar.

