El diputado nacional, Daniel Kroneberger (UCR-La Pampa) reclamó al Gobierno Nacional que escuche los reclamos de las Entidades Agropecuarias que se reunieron en asamblea en Pehuajó, provincia de Buenos Aires, con el objetivo de “lograr mejoras en las políticas para el sector agropecuario”.

“Lo único que logró el gobierno nacional en referencia a las políticas agropecuarias es fracasar y que cada día haya menos carne, menos trigo y sobre todo, menos productores que terminan siendo víctimas de la soberbia de este Gobierno”, dijo.
“La inflación nos está comiendo, el congelamiento de precios nunca dio sus frutos, los costos de producción se disparan, las economías regionales están asfixiadas y las fuentes laborales cada vez son menos. Cada vez hay más frigoríficos cerrados. En total son más de 120, y han dejado a 12.000 trabajadores en la calle. Por ejemplo en La Pampa hay cinco frigoríficos con serios problemas para funcionar, y que se encuentran paralizados u operando a media producción a raíz de la crisis del sector cárnico. Más específicamente ellos son: «Pampa Natural», «Bernasconi», «Indeco de Toay», «Frigorífico General Pico» y «Carnes Pampeanas».
“La administración nacional no tiene una visión estratégica de lo que significa el sector, sólo lo considera como una fuente inagotable de recursos para financiar su despilfarro. Lamentablemente el sector agropecuario está acostumbrado a los atropellos del kirchnerismo, pero los productores no se van a dejar intimidar por el Gobierno Nacional ni ahora ni nunca”, expresó.
“La falta de una política de estado a largo plazo, que sea previsible y con reglas de juego claras para el sector agropecuario, nos está haciendo perder una oportunidad única. Las medidas adoptadas por el gobierno nacional han generado: Pérdida de credibilidad en el país como un abastecedor confiable en el mercado externo; Desaliento en el productor, afectando en mayor medida el eslabón más débil de la cadena, el criador, sin cuyo trabajo, inversión y aumento de productividad, no se puede pensar en disponer de más carne para el consumo interno y para exportar; Pérdida de ingreso en los trabajadores de la industria cárnica y aumento innecesario del gasto público, por los subsidios que se han destinado a compensarlo”, agregó.
“Los reclamos se van profundizando día a día. Por un lado, tenemos a los consumidores se quejan del aumento de los precios de la carne; por otro lado tenemos a los frigoríficos que acusan la difícil situación financiera que les permitan cerrar sus cuentas para llevar adelante su comercialización, ya que operan a pérdida. Y por último tenemos a los trabajadores de los frigoríficos que ven como su situación laboral es cada vez más precaria, hasta llegar a los despidos o cese laboral”, concluyó Daniel Kroneberger.