Hicimos más de 7mil kilómetros y recorrimos parte de nuestra América andina. Fue un viaje de placer pero también de descubrimiento de nuestra historia, de cuestionamientos, de reflexiones. Convivimos con culturas despojadas, saqueadas, mutiladas que perviven obstinadamente en sus costumbres. Con pueblos en que las fiestas populares y las tradiciones pesan más que el consumismo y la globalización.
Aunque sea una obviedad decirlo, estos relatos de viaje son subjetivos y parciales (es que no existe el relato objetivo y total), son nuestro relato desde una necesidad de indagar en nuestra historia, comprender el presente y posicionarnos ante el futuro.
Conocimos del saqueo sistemático desde hace más de 500 años, de las traiciones de las élites locales que lo permitieron a cambio de privilegios, del dolor de los pueblos subyugados, humillados, mutilados en su fuerza de trabajo y en sus culturas…
Por una cuestión económica, convivimos muchas veces con la gente de los pueblos en los lugares donde comíamos (en general en las ferias populares) y dormíamos. Convivimos con sus formas de organizarse y sus tiempos.
Vimos pueblos en que la organización comunitaria es muy fuerte, ferias gigantescas en las calles de Bolivia y Perú donde se intercambian los productos de cada uno.
Y eso pervive desde el imperio del Tawantisuyo, donde de cada región (el desierto costero, la puna, la selva subtropical, etc.) se intercambiaban los pescados, las papas, los ajíes, el maíz y los demás productos que la naturaleza permite producir.
Vimos dietas sanas, poco consumismo y escasos intermediarios. Y sobre todo en los lugares de Bolivia donde estuvimos, la casi inexistencia del marketing publicitario. Y esa falta de bombardeo es relajante.
Vimos pueblos divididos por fronteras nacionales pero unidos en una raíz cultural en común: la del imperio inca o quechua.
Y con idiosincrasias que se mantienen: un profundo respeto por la naturaleza, el estudio y adaptación a ella, en lugar de su destrucción, y una profunda espiritualidad expresada en el sincretismo religioso.
La Amércia andina (o al menos la parte que recorrimos) encierra riquezas culturales muy fuertes, desde las formas de organización social, hasta los conocimientos de agronomía, astronomía, geología, urbanismo … encierra una naturaleza impactante, historias para conocer, lugares para descubrir, ofrece mucho para disfrutar y también para abrir mentes. Solo hay que estar dispuestos a percibir, dejar preconceptos de lado y dejarse llevar. Ojalá muchos se animen.
Gracias a quienes compartieron a través de los relatos nuestro viaje. Escribirlo y publicarlo fue también una forma de agradecer la posibilidad que nos dimos de hacerlo.
En la plaza de armas de Cusco
Camino de Puno a Tacna
En una calle de Bolivia
Ingreso a las islas flotantes de los Uros
Una América profunda que duele
También nos dimos el gusto de andar en mototaxi, el medio más popular de Perú
Los mercados en las calles, una estampa y una buena costumbre
El hombre se adapta a cada geografía, en la foto casas con ladrillos de sal, en Uyuni
Monumento al Inca
Isla del Sol, en el lago Titicaca